Desde el inicio de la pandemia, una de las preocupaciones más frecuentes de muchos trabajadores esenciales ha sido el nivel de riesgo que corren al usar el transporte público para transportarse a sus puestos de trabajo diariamente.

De acuerdo con Boston.com, la mayoría de las personas se han mantenido alejadas del transporte público desde el inicio de la pandemia y la línea azul, que conecta East Boston con el centro de la ciudad, es la que más quejas ha recibido de hacinamiento.

Más de un trabajador esencial que usa el transporte público diariamente parece estar preocupado por contraer el virus debido a que su trabajo lo expone continuamente a lugares públicos donde podría contagiarse.

Juan García, de 42 años y originario de Colombia, trabaja limpiando pisos en un restaurante y dice que, debido a no tener su estatus legal definido, no tiene muchas opciones. «No puedo quejarme mucho, trabajadores como yo siempre hemos estado expuestos a cosas así, solo trato de seguir las reglas y de ser cuidadoso, pero siempre tengo miedo a contagiarme mientras estoy en mi trabajo o mientras tomo el bus”.

Por otro lado, Maribel Díaz, de 38 años, trabaja de cajera en Market Basket y dice que, debido a la preocupación de no poder distanciarse de manera segura dentro del bus, ella intenta solo subirse cuando no hay muchos pasajeros, o en horarios donde normalmente el bus está menos lleno.

“Yo intento cuidarme, no quiero enfermarme ni contagiar a mis hijos, entonces cuando puedo agarro un bus que no esté tan lleno de gente, aunque a veces llegue tarde a donde voy, o tenga que reorganizar mi tiempo”.

Aunque para algunos trabajadores como Stephen Martínez de 48 años, nacido en El Salvador es inevitable no temer el contagio en lugares públicos tan transitados, usar el tren diario para llegar a su trabajo en Wakefield es indispensable.

“Si no tuviera que depender tanto y tan seguido del tren, tal vez me preocuparía menos, pero siempre estoy alerta, pensando en cuánta gente entra y cuanta sale, en donde sentarme o pararme para evitar estar muy cerca de otros, pero al final sé que no hay de otra, necesito usar el tren para moverme, así que he logrado acostumbrarme”.

Una de las opciones que la MBTA llegó a considerar para evitar la aglomeración en el transporte público es una táctica similar a otra que se ha aplicado en otras ciudades, que permite que los buses que han alcanzado una cierta capacidad no se detengan en las siguientes paradas hasta que la cantidad de pasajeros disminuya.

Sin embargo, la MBTA también ha considerado que si esto se fuera a implementar tanto el tren como el bus podrían terminar pasando por alto algunas paradas con tanta frecuencia que el servicio no se ofrecería de manera equitativa.

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