Joe Biden, candidato presidencial por el Partido Demócrata, expresó el miércoles sus reservas sobre si una vacuna contra el COVID-19 aprobada por la administración Trump sería segura, lo que generó dudas sobre la capacidad del presidente de anteponer la salud de los estadounidenses a la política.

Biden dijo que los estadounidenses deben confiar en una vacuna contra el coronavirus desarrollada bajo la administración Trump solo si el presidente da respuestas honestas a las preguntas sobre su seguridad, efectividad y distribución equitativa.

“Confío en las vacunas. Confío en los científicos. Pero no confío en Donald Trump (…) Y en este punto, el pueblo estadounidense tampoco puede”, dijo Biden, según reseñó The Washington Post.

Biden planteó la posibilidad de que Trump presione a los funcionarios reguladores para que aprueben una vacuna en la que los científicos aún no confían, para obtener una ventaja electoral.

Los comentarios, que se hacen eco de las sospechas que Biden ha expresado en las últimas semanas, destacan la división entre los dos candidatos a la Presidencia. Los comentarios del exvicepresidente también evidencian cómo la pandemia se ha convertido en un punto importante de las campañas electorales.

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Los asesores de campaña de Biden consideran hace tiempo que las elecciones serán un referéndum sobre Trump y su manejo de la pandemia, que ha avivado una molestia generalizada y ha recibido bajas calificaciones en las encuestas públicas.

Trump ha presionado a los funcionarios de salud para que aceleren el cronograma de vacunas y entreguen una para fin de año. En conferencia de prensa el miércoles, el presidente dijo que la vacuna “podría anunciarse en octubre” y que tan pronto como esté disponible se podrá distribuir al público en general de inmediato.

Si una vacuna se aprueba rápidamente, podría cambiar la campaña. Sin embargo, los expertos han dicho que es poco probable que se apruebe una vacuna y entre en plena circulación antes de las elecciones del 3 de noviembre.

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El director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Robert Redfield, dijo a los senadores el miércoles que cuando la vacuna esté disponible, sea segura y eficaz, probablemente se necesitarán de seis a nueve meses para que suficientes estadounidenses se vacunen y obtengan resultados significativos con la pandemia.

Redfield prevé que una vacuna comience a estar disponible en noviembre o diciembre, y que las primeras personas en recibirla sean aquellas con problemas de salud, pues son más vulnerables a un caso grave o la muerte si son infectados.

El exvicepresidente añadió que la vacuna debe ser gratuita y que la prioridad debe ir a quienes más la necesitan, y eso incluye a las comunidades afroamericanas.

Traducción libre del inglés por El Tiempo Latino.

Fuente: The Washington Post.

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