En mayo, El Planeta había solicitado una entrevista a la división de cementerios de Boston para realizar un sondeo de cómo se encuentra el sector en medio de la pandemia global de COVID-19 en el que han muerto millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, los trabajadores y el superintendente se encontraban trabajando y no pudieron aceptar nuestra entrevista. Ahora parece que ya hemos pasado uno de los peores meses en cuanto a fallecidos por COVID-19 en la ciudad, y Thomas Sullivan, superintendente de la división de cementerios en Boston, nos cuenta cómo han sido estos primeros meses del año.

Sullivan supervisa tres cementerios: Mount Hope, Fairview y Evergeen, aproximadamente 200 acres de terreno. Normalmente la división supervisa el entierro de 800 a 1000 personas al año, pero en medio de la pandemia global del COVID-19, en abril de este año, el número se triplicó. En el año 2019 en el cementerio de Fairview registró 28 entierros, mientras que para el 25 de abril de este año hubo 45 entierros en total. “Nuestros empleados han estado muy ocupados y no han tenido tiempo libre este año, sobre todo durante el mes de abril que fue el más intenso para nosotros”, dijo Sullivan. Por otro lado, el superintendente asegura que a pesar del aumento de fallecidos este año, todavía hay espacio en los cementerios.

Los precios de los entierros pueden ser retadores para algunas familias, debido a la crisis económica que se está viviendo. Una tumba en Fairview cuesta 3.938 dólares. Y la cremación puede costar desde 550 dólares. «Se ha visto un aumento en las cremaciones ya que el costo es más bajo”, según explica Sullivan. Todos los precios se pueden consultar aquí.

Actualmente no existe una cláusula de ayuda económica para enterrar a personas que fallecieron por coronavirus, como sucede en casos de asesinatos o víctimas de violencia, en donde el estado intercede. “Con COVID-19 no hemos visto recursos de ayuda”, agregó el superintendente. Sullivan aclara que no realizan este trabajo por ganancia, sino para ayudar a la comunidad a que tengan un lugar donde recordar a sus seres queridos.

Hasta los momentos no hay evidencia científica sobre si las personas que han fallecido todavía son contagiosas, como sucede con la enfermedad de la Malaria. Sin embargo, el superintendente explica que los trabajadores están tomando todas las medidas de prevención de contagios, con mascarillas, guantes y trajes de bioseguridad.

Sullivan lleva más de 10 años trabajando en el mundo de los cementerios, un sector al que nunca pensó que se dedicaría, pero siempre le llamó la atención. Para una persona que lidia con la muerte todos los días, considera que estos tiempos han sido particularmente difíciles. “Ha sido duro este tiempo de pandemia, siempre estamos en contacto con momentos emocionales y ya estamos acostumbrados, pero con COVID-10 he visto mucho más estrés y angustia, sobre todo en mis trabajadores”, contó el encargado. Para Sullivan esta es una profesión en la que puede ayudar a las personas a sentirse un poco mejor en tiempos difíciles, y ese es su propósito durante la pandemia.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *