El dominicano Emilio Báez es el administrador de limpieza en Pine Street desde hace 16 años. Fundada en 1969, Pine Street Inn ofrece una amplia gama de servicios a casi 2,000 hombres y mujeres sin hogar cada día, y Báez se encarga de atender a esta población para que tengan todos sus implementos limpios como camas, baños, y utensilios de comida.

Desde que comenzó la pandemia, la limpieza tomó protocolos mucho más exigentes y Báez se ha ocupado de que se tomen las acciones necesarias para prevenir el contagio del COVID 19. El administrador explicó que hace unos meses cuando no se conocía tan bien la dinámica de contagio del virus, el personal tenía mucha confusión de cómo debía ser la limpieza, la frecuencia, el tipo de superficies más transmisibles, pero poco a poco han logrado conseguir buenos métodos para prevenir la enfermedad. “Tengo un grupo de 28 empleados que se encargan de limpiar todo, me aseguro de que se cumplan los protocolos en estos tiempos complejos. Yo me recuerdo todos los días porque hago esto y es para ayudar a esas personas que no tienen donde dormir”, dijo Báez.

A comienzos de marzo se realizaron varias rondas de test para COVID-19 en Pine Street a los residentes del recinto y hubo un alto porcentaje de pacientes positivos asintomáticos. Sin embargo, Báez afirma que ya fueron atendidos y hasta los momentos no contabilizan nuevos contagiados. Para manejar la situación, tuvieron que transferir varios residentes a otros edificios de manera que se pudiese cumplir con el distanciamiento social y el aislamiento.

Báez asegura que muchas de las personas a las que atiende terminan en las calles por diversas razones. “En mis 16 años de trabajo he observado que algunos no pudieron pagar la renta y no obtuvieron ayudas de ningún parte, otros pasaron por un difícil divorcio y no se pudieron recuperar, hay casos de algunos inmigrantes que necesitan el refugio, otros se convirtieron en adictos a las drogas, y también tenemos muchos pacientes que sufren enfermedades mentales”, aseguró. Sin embargo, Báez asegura que muchos de ellos, con un buen plan o programa, logran salir de la situación de calle. “Muchos que vienen están esperando ser elegibles para ayudas de housing o están esperando por la aceptación de algún programa para conseguir hogar y logran seguir con sus vidas y se reforman”, dijo.

Para Báez, su trabajo es muy importante y se siente satisfecho de su labor como trabajador esencial en esta área. «Cuando me voy a mi casa tengo la conciencia tranquila porque sé que les estamos dando una cama limpia, un baño limpio, un lugar digno para comer y nosotros les quitamos esa preocupación y eso me hace sentir bien”. Y agregó: “Lo tomo personal porque hoy es por ellos, pero mañana podría ser por mí”.

Emilio Báez nació en Santo Domingo, República Dominicana. Su madre vivía en los Estados Unidos antes que él, y por ello pudo aplicar para la visa de residencia a sus 17 años, y se mudó al país. Su padrastro trabajaba en Pine Street Inn en el área de la cocina, y a Emilio le dieron la oportunidad de seguir sus pasos y se convirtió en administrador del personal de limpieza. Actualmente vive en Boston con su esposa y sus dos hijas. Como inmigrante, Báez dice que no se siente rechazado en los Estados Unidos, pero que ante las protestas que han suscitado es hora de que cambie la perspectiva que se tiene hacia las personas de color. “El tema del racismo tuvo que haber cambiado hace tiempo porque seguimos perdiendo vidas afroamericanas, hispanas, y de todo tipo. La violencia policial debe acabar. Estados Unidos es un país multicultural y creo que juntos podemos lograr un cambio es necesario».

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