La mayoría de personas suele tener manías o costumbres que no pueden evitar y que repiten con frecuencia. Algunos, por ejemplo, se aseguran que todos los focos estén apagados al salir de casa, otros procuran no pisar las líneas marcadas de las aceras mientras caminan por ellas y no faltan aquellos que se dedican a alinear de forma simétrica y minuciosa los cuadros que adornan las paredes del hogar.

“Las manías son todas aquellas acciones que una persona repite hasta la saciedad de forma reiterada, para sentirse más segura y para liberar ansiedad. Normalmente, son actos que suelen resultar extraños para el resto de personas y que provocan, en muchas ocasiones, curiosidad”, expresa la sicóloga Anabel Aguilar.

Así como hay manías bastante comunes, existe otro tipo de ellas que entran en la categoría de extrañas. Quienes las padecen suelen llevarlas al límite. Ejemplo de estas son: arrancarse los cabellos, dar regalos constantemente y creer que todo lo que se hace es pecado.

Según la especialista, dado que en el fondo las manías tienen un componente liberador de la ansiedad, estas suelen darse en personas con tendencia a ser obsesivas.

“También existen otras manías que pueden heredarse de la familia. Todos, en mayor o menor medida, tenemos alguna o varias costumbres u obsesiones que nos acompañan en la vida”, refiere la licenciada Aguilar.

Al principio, las manías, ya sea comunes o raras, no representan ningún problema, muy al contrario, suelen ser gestos que rebajan el nivel de ansiedad en determinadas situaciones. Sin embargo, se les debe poner atención y considerar acudir a un especialista cuando dichos comportamientos se realizan de forma imperiosa y si, al no hacerlos, los niveles de ansiedad aumentan en gran medida.

A veces, los tics se confunden con las manías; pero no son lo mismo. “Los tics son movimientos involuntarios o repetitivos que se manifiestan en momentos de mucha ansiedad y que tiene un componente esencialmente físico, mientras que las manías son psicológicas en su mayoría”, dice la especialista.

Usualmente, las personas con manías muy marcadas no son conscientes de los problemas que generan a su familia, a sus amigos y a ellos mismos. Solo asumen el perjuicio causado cuando su obsesión repetitiva disminuye sus efectos en ellos; es en ese momento cuando puede sentir vergüenza o culpabilidad por lo que han hecho.

A continuación, algunas de las manías más raras e inverosímiles.

Tricotilomanía

Consiste en arrancarse de forma compulsiva los pelos de distintas partes del cuerpo, produciendo un fuerte sufrimiento, porque desfigura la imagen de la persona o porque incrementa el estrés y la ansiedad. El lugar de donde más frecuentemente se arranca el pelo es de la cabeza, pero también puede ser de las cejas, las pestañas, la barba y partes íntimas.

Xenomanía

Así como hay xenofobia, que es el odio hacia los extranjeros, también existe la xenomanía, que es la obsesión por foráneos; es un sentimiento desmedido hacia personas de otras culturas.

Eremiomanía

Es el deseo de encontrar la calma, lo que puede causar que las personas siempre estén solas, sin tener ningún tipo de relación social.

Enosimanía

Afecta sobre todo a las personas muy religiosas. Es la creencia de que todo lo que se hace es un pecado imperdonable y sienten la necesidad de acudir a la iglesia para confesar todas esas faltas.

Gamomanía

Deseo de proponer matrimonio. Se describe como la obsesión de hacer propuestas de casamiento u otras propuestas a más de una persona al mismo tiempo. Esta manía es más común en hombres y puede llevar a quienes la padecen a cometer poligamia.

Aboulomanía

Es la incapacidad de tomar decisiones en cualquier tipo de asunto, como por ejemplo si tomar el café con o sin azúcar, o si prefiere tomar jugo de naranja o de piña.

Doromanía

Es la obsesión por dar regalos.

Además de la ruina económica, esta manía puede traer problemas serios a quien la sufre, ya que si las personas les rechazan los regalos suelen sentirse muy mal con ellos mismos.

Ablutomanía

Consiste en lavarse las manos cada poco tiempo, creyendo que a través de ellas se transmiten muchos gérmenes.

Primero, la persona se lava las manos, luego empieza a usar productos desinfectantes como lejía. Puede derivar en problemas mentales serios.

Demonomanía

Es la creencia firme de que se está poseído por el demonio. Puede generar problemas mentales serios. La persona actúa como si de verdad estuviese poseída, imitando el comportamiento de películas emblemáticas, como “El exorcista”, o “El exorcismo de Emily Rose”.

Onomatomanía

Seguro que a alguien le ha pasado alguna vez que al decir una palabra la ha repetido en su cabeza varias veces. Pues imagina si esto lo llevaras al extremo de convertirlo en una manía incontrolable. Estas personas tienen el impulso de repetir palabras en su cabeza sin cesar, lo que les impide poder concentrarse en casi nada de lo que hacen y, además, son casi incapaces de mantener una conversación.

Farmacomanía

Las personas que sufren esta manía sienten que es necesario tomar muchos medicamentos sin necesidad de ellos o simplemente tenerlos en casa por “lo que pueda pasar”.

Hidromanía

La presentan personas que viven obsesionadas con el agua. No se trata de gente que le encanta cuidar su higiene usando agua o beberla, sino de aquellos que hacen cosas extrañas con ese líquido.

Cartacoethes

El cerebro humano está programado para reconocer caras de otros individuos en cualquier sitio, pero algunos ven más que eso. Esta manía es una compulsión incontrolable que hace que una persona vea mapas en todas partes, incluso en los alimentos.

Por ElSalvador.com

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