Varios pacientes de la clínica hispana del hospital Brigham and Women’s de Boston se han quedado consternados tras recibir una notificación en la que se les informa que, a partir de junio, deben dirigirse a otro departamento del hospital, pues hay planes de cerrar la clínica donde muchos han sido atendidos por años.

“Recientemente nos enteramos de la intención de la administración del hospital de cerrar la clínica hispana, y estamos muy preocupados”, dijo Alfredo Casas, uno de los pacientes. “Nos mandaron una correspondencia diciéndonos que simplemente teníamos que irnos a otro lugar”.


Altagracia Méndez, paciente de la Clínica Hispana

“Nos gusta que nos atiendan en español. Nos sentimos cómodos y a gusto con nuestros médicos y enfermeras de siempre”, explica Altagracia Méndez, quien ha sido paciente de la clínica hispana desde hace más de 12 años, y asegura que los doctores latinos han jugado un importante papel en su vida. “Me diagnosticaron cáncer, fui deshabilitada, y el hecho de ser atendida en mi idioma fue de gran ayuda para mi recuperación”.

Luz Munero, otra paciente, también está muy preocupada: “Aquí nació mi hija, aquí tuve mis tratamientos, aquí fui operada de cáncer, de mi vejiga. No entiendo cuál es la razón por la que van a cerrar”.


Luz Munero, paciente de la Clínica Hispana

Los pacientes se han organizado y han enviado cartas expresando sus preocupaciones a la directiva del hospital.

“Después de tres semanas solicitando una reunión, finalmente la directiva del hospital nos concedió una cita para tratar el tema del cierre de la clínica hispana, y nos han prometido darnos una respuesta en dos o tres semanas”, dijo Regla Gonzalez, activista comunitaria y dirigente nacional de la organización LULAC (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos), quien está ayudando en las conversaciones con las autoridades de este centro de salud.

El hospital emitió un comunicado que dice: “El Brigham and Women’s Hospital está comprometido en asegurar que todos los pacientes quienes hablan español reciban tratamiento excelente en todas nuestras prácticas en el Brigham, tanto los pacientes internos como los externos. El hospital acaba de concluir una reunión con varios representantes de la comunidad acerca de la clínica en español. Los escuchamos y estamos considerando seriamente sus preguntas y preocupaciones”.


Dr. Guillermo Herrera

Detrás de la clínica hispana

La clínica hispana del Hospital Brigham and Women’s fue el primer centro de salud de Boston con atención exclusivamente en español. Fue fundada en 1972 por el doctor Guillermo Herrera, quien emigró de Guatemala para estudiar medicina en Harvard University, y al egresar notó que en Boston había una imperante necesidad de ofrecer asistencia médica en español.

“En esa época la comunidad latina de Massachusetts comenzaba a incrementarse progresivamente, y no existían servicios de salud en otros idiomas. Los inmigrantes sufrían el rechazo emocional y psicológico de acercarse a un sitio donde nadie los entendía. La primera barrera era cómo explicar que tenían un problema médico”, cuenta el doctor Herrera.

Con los años, la clínica hispana creó sucursales en otros vecindarios de Boston, al tiempo que se fueron expandiendo los centros de salud comunitarios, ahora muy populares en casi todos los barrios de Boston.


José Estepa, paciente de 93 años en la Clínica Hispana

El doctor Herrera aún dirige la clínica hispana, y sus pacientes temen que, con el posible cierre de la clínica, también él sea desplazado. “Tiene 11 años atendiéndome. Estoy vivo primero por Dios, y después por él”, dijo José Estepa, de 92 años, refiriéndose al doctor Herrera, de quien ha sido paciente por 11 años.

La importancia de hablar el mismo idioma

Muchos inmigrantes que no hablan bien el inglés se ven afectados cuando no pueden recibir atención médica en su idioma nativo. “No sólo es bueno recibir ayuda de una persona que hable español, sino que entienda culturalmente al paciente”, dice el doctor Herrera.

“La medicina tiene al menos dos componentes esenciales: uno es el técnico y quirúrgico, y el otro es el empático, que tiene que ver con el apoyo emocional que le da el médico a una persona que tiene un problema o un síntoma que le genera angustia. Este componente funciona mejor cuando paciente y doctor se entienden culturalmente”, explica Herrera.

La clínica hispana también tiene programas de intercambio cultural entre estudiantes de la escuela de medicina de Harvard University y de universidades latinoamericanas. “Estos programas han servido para sensibilizar a estudiantes sobre los problemas de salud pública que hay en los países de Latinoamérica, y también para intercambiar experiencias culturales que ayudan a mejorar la relación con pacientes hispanos”.

“Sería una gran pena que todo esto se acabe”, lamenta el doctor Herrera. “Tenemos esperanza de que el hospital reconsidere la decisión”.

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