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Cuando el Gobierno Federal impulsado por el liderazgo de Michel Obama, impuso en el año 2012 lineamientos específicos para mejorar la calidad de los almuerzos en los colegios públicos, se escucharon muchas voces disidentes. El argumento fundamental en contra de la decisión de obligar a los jóvenes a escoger por lo menos una fruta o un vegetal a la hora del almuerzo en su colegio, se fundamentaba en que según los críticos dicha regulación no sería otra cosa que una pérdida de dinero. ¿Las razones? Según ellos, la mayoría de los vegetales y las frutas escogidas por obligación terminarían en el cesto de la basura. Sin embargo para la sorpresa de muchos se ha demostrado que esas críticas no tenían fundamento. Veamos.

Para probar el efecto real de la nueva regulación, un grupo de investigadores de Harvard se dedicó a medir en más de 1000 colegios, la cantidad de desecho alimenticio antes y después de la medida. Lo que el estudio demostró fue en primer lugar que el consumo de vegetales había aumentado en un 16 por ciento al comparar los almuerzos servidos y los desechos del año 2012 con los del año 2011. Por otra parte, el porcentaje de estudiantes que escogieron fruta como parte de su almuerzo, aumentó del 53 por ciento en el 2011 al 76 por ciento en el 2012. ¿Significaron estos aumentos que se incrementaron igualmente los desechos y frutas o vegetales sin tocar? Según el estudio no. Según declaraciones dadas al Boston Globe por Juliana Cohen, investigadora del Harvard School of Public Health:

“no hubo aumento en los desechos de comida, lo cual indica que definitivamente los niños estaban comiendo la fruta o el vegetal que escogían”. A pesar de este alentador descubrimiento, es importante destacar que todavía hay una importante área de esta iniciativa que necesita ser revisada para que el impacto sea mayor ya que se comprobó que los niños siguen botando alrededor del 60 por ciento de los vegetales y el 40 por ciento de las frutas de sus almuerzos.

Por ello, el estudio recomienda más creatividad por parte de los nutricionistas en mejorar el sabor y la calidad de los vegetales y frutas que se sirvan. Por ejemplo, quizás los niños terminen comiendo con mas interés una manzana con miel o los vegetales con alguna salsa de queso que una porción de vegetales congelados o frutas no muy atractivas De todas maneras queremos compartir lo que nos pareció un buen consejo para los padres: no dejen de incluir frutas y vegetales en las loncheras de sus hijos por miedo a que se pierdan, lo que demuestran otros estudios es que los niños eventualmente se acostumbrarán a comerlos si se les ofrece constantemente.

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