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OPINIÓN | Líderes estatales deben pasar un límite a las tarifas que las aplicaciones de comida DoorDash, UberEats y GrubHub imponen a nuestros restaurantes independientes

Las grandes cadenas de comida rápida pueden negociar tarifas bajas pero los restaurantes independientes no tienen la misma posibilidad
FOTO: Food vector created by pikisuperstar - www.freepik.com  |

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Más y más restaurantes están cerrando sus puertas para siempre debido a las consecuencias económicas de la pandemia. Pero un servicio que muchos utilizan y piensan que ayuda a restaurantes, solo nos quita aún más dinero. 

Los servicios de entrega de comida como DoorDash, UberEats y GrubHub, ofrecen comida barata e inmediata en medio de la gran demanda de estos servicios originada por clientes que conscientemente se están quedando en casa. Sus planes de negocio están hundiendo a restaurantes locales independientes, a los que supuestamente dicen que ayudan con sus servicios. 

Estas compañías han tomado ventaja del COVID-19 para cobrar tarifas de hasta 30 por ciento por cada transacción a los restaurantes independientes. Las grandes cadenas de comida rápida pueden negociar tarifas bajas pero los restaurantes independientes no tienen la misma posibilidad. 

Estas compañías están creciendo a costa del gran esfuerzo que los restaurantes locales están haciendo para sobrevivir. El 9 de diciembre, entre otra ola de restaurantes cerrando, DoorDash celebró su posición como un gran ganador de la pandemia con una valuación por sus inversionistas de más de $30 mil millones. MILES de millones.

Este crecimiento se ha dado a costa de los restaurantes y los conductores de entregas, la mayoría de los cuales ganan salarios bajos, no reciben beneficios, y también sufren los abusos de estas compañías. 

Con el virus aun gobernando nuestras vidas y más restricciones limitando el cupo interno en los restaurantes, nuestros legisladores deben pasar un límite a las tarifas que las compañías de entrega de comida cobran a los restaurantes locales independientes. Esto para ayudar a los negocios que por el momento solo dependen de "takeout" o "delivery", y para ayudar a la gente que depende de sus trabajos para sobrevivir el invierno. 

Durante nueve meses ya, los restaurantes han luchado para reinventarse. Hemos cambiado nuestros horarios y menús. Hemos construido patios para tener asientos al exterior en aceras, callejones y lugares de estacionamiento. Hemos comprado lámparas de calor, barreras de Plexiglass, y editado nuestras páginas web para ofrecer pedidos por Internet. En demasiados casos, todo esto no ha sido suficiente. 

La Asociación Nacional de Restaurantes estipula qué casi el 20 porciento de los restaurantes independientes en Estados Unidos han cerrado permanentemente. En una industria que tiene un margen de ingreso bajo, tratar de mantener nuestras puertas abiertas no ha sido económicamente posible para muchos. 

Los costos exagerados que tenemos que pagar para poder ofrecer nuestra comida en estos servicios de entrega, y ser parte de la competencia, exacerban nuestra lucha de sobrevivencia. 

El post de un colega en Chicago comprobó nuestra plegaria por un límite en los cargos y cuotas. En la primavera este restaurantero compartió en las redes sociales que GrubHub se quedó con el 65 porciento de las ventas de $1,000 qué tuvo. Y no es el único, todos en nuestra industria hemos tenido conversaciones en la que las quejas sobre los cargos de estos servicios son comunes. Muchos dicen, "quiero ofrecer entregas con este servicio popular pero no gano nada, pierdo dinero en cada orden". 

Como esfuerzo para apoyar a los negocios locales muchas ciudades y estados del país ya han aprobado un límite en tarifas para proteger a los restaurantes locales de los cargos predatorios de estas compañías. Entre ellas Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Nueva Jersey y el estado de Washington. Las compañías de entrega de comida han amenazado con contra-demandar estos límites de cargos e irse de los lugares que han pasado estos límites. Pero al fin y al cabo se retractan y ajustan sus medidas a lo que deben.

Las compañías también se han rehusado a limitar sus cargos voluntariamente como un acto de buena fe durante esta pandemia, aunque haya restaurantes cerrando en masa.

Desgraciadamente Massachusetts se ha quedado atrás en este impulso nacional.

En el verano la Cámara de Representantes aprobó una medida apoyada por el líder de la Comisión de Medios y Arbitrios, Aaron Michlewitz, que pondría un límite temporal a los cargos de las compañías de entrega de comida de un 15 por ciento por transacción. 

Esta medida también fue incluida en el plan de desarrollo económico del estado, que aun está siendo revisado en comité. Tanto el representante Michlewitz como el senador Eric Lesser de Longmeadow, dirigen las negociaciones y han apoyado a restaurantes locales independientes consistentemente. Aun así la sesión legislativa termina el 5 de enero y no hay respuesta. Tenemos el tiempo encima.

Al aprobar un límite en los porcentajes de tarifas, el estado podría hacer la vida de los restaurantes más fácil. 

Unido con la segunda ronda del Paycheck Protection Program (PPP) incluidos en el plan federal de alivio qué firmó el presidente Trump el pasado fin de semana, y el nuevo fondo de alivio para pequeños negocios que el gobernador Baker anunció, esta medida puede convertirse en una línea de vida para poder pagar salarios, gastos y mantenernos abiertos.

El estado y nuestros líderes electos también deben considerar otras maneras de apoyar a nuestra industria, como reduciendo los pasos de la renovación de licencias y licencias de alcohol, y ofrecer asistencia a los negocios que han tenido dificultad accediendo a programas de alivio económico. 

Con la mayor disponibilidad de la vacuna contra el COVID-19, podemos tener esperanzas que pronto nos reuniremos para celebrar con amistades y familia una vez más en nuestros restaurantes favoritos. Pero, sin acción rápida y definitiva, más lugares de comida cerrarán antes de que llegue la primavera. Massachusetts debe poner un fin a las ganancias ventajosas de las compañías de entrega de comida y ayudar a asegurar que nuestros restaurantes locales puedan mantenerse abiertos o reabrir sus puertas.

*Jody Adams, Bessie King, y Ken Oringer son restauranteros en Boston y líderes de Massachusetts Restaurants United, organización que se formó a principios de la pandemia para abogar por los restaurantes independientes.