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El drama de las familias salvadoreñas por el levantamiento tardío de cadáveres bajo sospecha de COVID-19

El protocolo establece que el Ministerio de Salud es el único que puede realizar el levantamiento de cuerpos
SUCESOS. Juan José Castillo, de 69 años, falleció en su casa, en una colonia populosa de Soyapango. | Foto EDH.

SUCESOS. Juan José Castillo, de 69 años, falleció en su casa, en una colonia populosa de Soyapango. | Foto EDH.

En El Salvador hay un riesgo de repetir la dramática historia de Ecuador, donde se conoció que las autoridades no llegaban a levantar los cadáveres de víctimas bajo sospecha de COVID-19 que morían en sus propias viviendas. Las familias pasaban días con los cuerpos. Y desde hace semanas, dichas escenas ya se ven en el país.

De acuerdo con infectólogos, en los próximos días el país centroamericano podría entrar a la fase 4 de coronavirus, en la que se esperan más casos en viviendas y colapso de hospitales. A ello se suma el temor de algunas personas de ir a un hospital por el riesgo de contagio, publicó elsalvador.com.

La semana pasada se difundieron algunos casos como el de Mauricio José Castillo, de 69 años, quien murió el jueves por la mañana a causa de una neumonía atípica, sospecha de COVID-19, y la familia pasó 24 horas con el cadáver en la vivienda en Soyapango. También el cadáver de Tomás Argueta, de 60 años, que permaneció más de dos días en un mesón ubicado en el pasaje Marroquín de la colonia Ferrocarril, en San Salvador.

“Llamamos, pero no vienen”, es la frase común de familias salvadoreñas que en los últimos días han tenido que pasar 6, 12 e incluso 24 horas con un cadáver en la misma vivienda, expuestos a contagiarse de COVID-19, si es que se confirmara que esa fue la causa de muerte, pero no todos son examinados y solo se consta que son víctimas sospechosas del virus.

CASOS. Trabajadores de la funeraria El Salvador fueron a levantar el cuerpo de don Mauricio Castro de 69 años, en la vivienda de Soyapango, en la que falleció 24 horas antes. | Foto: EDH/ Menly Cortez.

CASOS. Trabajadores de la funeraria El Salvador fueron a levantar el cuerpo de don Mauricio Castro de 69 años, en la vivienda de Soyapango, en la que falleció 24 horas antes. | Foto: EDH/ Menly Cortez.

El miedo a ir al hospital, a no regresar a sus hogares o a no volver a ver su familia, ha provocado que varias personas no quieran acudir a los centros hospitalarios para ser atendidos y mueran en sus viviendas. En muchos de estos casos, la situación de salud se complica y se vuelve tarde para salvar las vidas.

Sin embargo, lo más angustiante es que además de lidiar con la muerte, las familias han tenido que esperar para que el personal de Salud o de la Fiscalía General de la República llegue a retirar el cadáver.

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Los salvadoreños denuncian poco interés de las autoridades. De manera extraoficial, se ha conocido que el Ministerio de Salud no está dando abasto para atender a los fallecidos por COVID-19 y el Instituto de Medicina Legal (IML) no puede intervenir, según el protocolo de manejo de cadáveres durante esta pandemia. Mientras que las funerarias están atados al proceso de las autoridades.

“Hoy es gran protocolo, debemos esperar y no todos son muertos por COVID-19 pero como así toca manejarlos se tarda más”, explicó un empleado de una funeraria.

Ahondó: “Aparte de esos casos, en los hospitales, por lo menos nosotros, unos servicios los hemos tenido que los dejan para el siguiente día, algunos hasta 3 o 4 días para que les dieran a sus familiares”.

Por ejemplo, Soyapango, el municipio más densamente poblado del país, es uno de los que más ha reportado estos casos. Incluso, el mismo alcalde, Juan Palo Álvarez, aseguró que han registro casos en que los cadáveres son retirados hasta después de 24 horas.

“Tenemos casos que la persona falleció en la casa y pasan más de 24 horas sin que nadie vaya a hacer el levantamiento, Medicina Legal ni siquiera está yendo a las casas porque tienen temor. Tenemos un protocolo con el Minsal, pero en ocasiones están muy ocupados y ya hemos tenido casos que los cadáveres pasan más de 24 horas en las casa, con los familiares… es complicado”, afirmó el alcalde en una entrevista televisiva.

Sin embargo, según comunicaciones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), no es que IML esté llegando tardíamente a las escenas a recoger los cadáveres, sino que ese es el proceso que se debe seguir ya que si la muerte es por COVID-19 o incluso sospechosa, no participan.

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“Medicina Legal está disponible, Medicina Legal no está abarrotada, Medicina Legal cuenta con los equipos necesarios y está trabajando con turnos rotativos y el personal necesario, y está trabajando de acuerdo con el accionar de la institución”, dijo personal de la Corte Suprema de Justicia.

Al igual que comunicaciones de la Fiscalía explicó que “en el momento que nos notifican, nosotros acudimos inmediatamente. Por otro lado, el protocolo girado por Salud, dicta que ellos son los responsables del manejo de los cadáveres, sobre todo por causa desconocida”.

“Nosotros solo esperamos. Es triste porque se ve como que el dolor es más en las familias al saber que murió de eso (COVID-19). Más que nadie puede acercarse y no es mucho tiempo, aunque antes solo eran como cinco minutos que se permitía esperar antes de enterrarlo, ahora ya se dan como 15 minutos”, explicó el empleado de otra funeraria.

Médicos especialistas aseguran que la mortalidad extrahospitalaria es porque la población no está educada correctamente sobre las medidas sanitarias necesarias que deben seguir y deciden automedicarse y consultan de manera tardía, complicando su cuadro clínico.

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