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Biden acepta nominación presidencial demócrata con promesas de unir al país

Desde el campo del “fairgrounds” del Condado de Prince William, en Virginia, más de 150 partidarios de Biden siguieron desde sus vehículos el minuto a minuto de la convención
Melody González llegó con su familia al fairgrounds del condado Prince William a presenciar el discurso y afirmó que Biden sí tiene posibilidades de ganar el próximo 3 de noviembre, pero todo dependerá de que los latinos salgan a votar. | FOTO: María Peña para ETL

Melody González llegó con su familia al fairgrounds del condado Prince William a presenciar el discurso y afirmó que Biden sí tiene posibilidades de ganar el próximo 3 de noviembre, pero todo dependerá de que los latinos salgan a votar. | FOTO: María Peña para ETL María Peña para ETL

WASHINGTON.— El exvicepresidente, Joe Biden, se coronó este jueves como el candidato presidencial demócrata, logrando así un sueño que mantiene desde 1988, pero con el reto de unir al país ante lo que describió como un “capítulo de oscuridad”.

“Juntos podemos superar y superaremos esta temporada de oscuridad en Estados Unidos. Aquí y ahora les doy mi palabra: si me confían la presidencia, sacaré lo mejor de nosotros, no lo peor. Seré un aliado de la luz, no de la oscuridad”, prometió Biden, durante un emotivo discurso virtual en vivo, desde el Chase Center en Wilmington (Delaware).

Biden, de 77 años, advirtió que cuatro años más con el presidente, Donald Trump, sólo auguran más de lo mismo: “un presidente que no asume responsabilidad, se niega a liderar, culpa a otros, se hace amigo de dictadores, y atiza las llamas del odio y la división”.

“Yo veo un EEUU distinto, generoso y fuerte, abnegado y humilde. Un EEUU que podemos reconstruir juntos”, afirmó Biden, al señalar que su máxima prioridad será controlar la pandemia del COVID-19.

Con su discurso, Biden puso colofón a una convención virtual de cuatro días, en la que luminarias del Partido Demócrata, activistas, inmigrantes, y hasta líderes republicanos, ensalzaron al exvicepresidente como un líder con gran empatía y el único capaz de sacar adelante al país.

Biden logró la nominación presidencial tras una demora de más de tres décadas, en las que tuvo que postergar su sueño debido a tropiezos políticos, rivales mejor preparados o, en el caso de 2016, una tragedia personal con la prematura muerte de cáncer de su hijo mayor, Beau, el año anterior.

Simpatizantes en Virginia

Desde el campo del “fairgrounds” del Condado de Prince William, en Virginia, más de 150 partidarios de Biden siguieron desde sus vehículos el minuto a minuto de la convención en una pantalla gigante y con el uso obligatorio de mascarillas y manteniendo sana distancia. Cuando Biden apareció en pantalla, sus partidarios le aplaudían, tocaban la bocina de sus coches, y gritaban vítores con un “¡vamos, Joe!”.

Melody González llegó con su familia a presenciar el discurso y afirmó que Biden sí tiene posibilidades de ganar el próximo 3 de noviembre, pero todo dependerá de que los latinos salgan a votar.

“Él puede ganar, lo importante es que todos salgamos votar, que encontremos la manera de votar, ver si podemos votar en persona, temprano, por correo… así es como vamos a conseguir un nuevo presidente”, dijo González, al agregar que el país “no puede tolerar otros cuatro años” con Trump.

Momento histórico

La noche del miércoles, la compañera de fórmula de Biden, Kamala Harris, hizo historia como la primera afroamericana en aspirar a la vicepresidencia de uno de los principales partidos políticos de EE.UU., Harris también aludió al tema de la esperanza.

“Luchemos con convicción. Luchemos con esperanza. Luchemos con confianza en nosotros mismos y con un compromiso mutuo. Por la América que sabemos que es posible. La América que amamos", dijo Harris, quien, como hija de inmigrantes, es considerada un arma potente para movilizar a los afroamericanos, hispanos, y demás minorías.

De hecho, una encuesta reciente realizada para el “Voter Participation Center” y el Center for Voter Information, indicó que Biden logró un buen impulso entre afroamericanos y latinos al seleccionar a Harris como su compañera de fórmula el pasado 11 de agosto. Entre los latinos, Biden pasó del 59% al 65% gracias a la popularidad de Harris.

“Creo que Biden y Harris definitivamente son mejores, tienen ideas frescas y pueden unir al país, porque han pasado muchas cosas debido a la pandemia del COVID-19 y la crisis económica”, dijo Diana Díaz, de padres mexicanos y estudiante de la Universidad de Bowie.

“Trump ha prometido muchas cosas, pero creo que, si hablara en serio, ya las hubiera cumplido. No necesitamos promesas, lo que necesitamos es un cambio, y por eso Biden y Harris me entusiasman”, explicó.

Por su parte, Maitte Romero, hija de padres peruanos, lo resumió así: “acá las opciones se reducen a la continuación de una administración racista y xenófoba, sin barreras de ética, o una administración nueva, moderada que por lo menos pueda restablecer la dignidad de esta nación”.

“Pensándolo bien, para mí no hay una opción más clara para los latinos”, agregó Romero, recién graduada de la Universidad de Towson.

Si bien las encuestas han mostrado la continua ventaja de Biden -especialmente como rechazo al manejo de la pandemia por parte de Trump-, este ha dicho en cada foro público que no dará “ningún voto por sentado”.

Así, a lo largo de la convención, los demócratas montaron una ambiciosa programación para destacar la “empatía” de Biden, la diversidad del partido, y una agenda progresista con la que puedan rescatar al país del atolladero.

Biden además ha presentado una agenda hispana que incluye la legalización de la población indocumentada, y la creación de millones de empleos.

La reforma migratoria, que fue una promesa incumplida de Obama, dependerá, en todo caso, de si su partido mantiene el control de la Cámara de Representantes y recupera el del Senado, que perdió en 2015.

El legado de Obama

Obama es la figura política más popular del país, según una encuesta de la cadena NBC y el diario The Wall Street Journal, y pese a su récord mixto en inmigración -deportó a más de dos millones de inmigrantes indocumentados, pero estableció DACA para los “Dreamers”- es pieza clave para Biden.

Biden promete continuar el legado de Obama, en particular la defensa de la reforma sanitaria de “Obacamare”, además de ampliar las oportunidades económicas y educativas para los hispanos.

Al respecto, la legisladora estatal de Virginia, Elizabeth Guzmán, aseguró que Biden luchará por el voto latino y su agenda es muestra de ese compromiso.

“Él no está acá para hacer promesas que no va a cumplir; está muy serio en lo que nos quiere ofrecer”, manifestó Guzmán, al asegurar que su partido incrementará su acercamiento con los latinos en lo que resta de la contienda.

Al lograr la nominación, Biden cumple así la meta que se trazó en 1988, cuando se lanzó por primera vez a la presidencia. En 2008, volvió a intentarlo, pero Barack Obama, entonces un joven senador de Illinois, ganó la presidencia y lo escogió como su “co-piloto”.

Si gana, asumirá las riendas de un país destrozado por la pandemia del COVID-19, que se ha cobrado la vida de más de 170,000 personas y ha causado la pérdida de millones de empleos, y una gran incertidumbre por la prosperidad del país.

También tendrá, en un ambiente de polarización política, la ingente tarea de resarcir las heridas de la injusticia racial, y la desigualdad económica.

La meta es derrotar a Trump

Uno a uno, luminarias del partido, como el expresidente Obama y la excandidata presidencial en 2016, Hillary Clinton, líderes del Congreso, y activistas cerraron filas en torno a la meta común de derrotar a Trump en las urnas.

Un encanecido Obama rompió el acostumbrado protocolo electoral y ofreció la noche del miércoles su más feroz ataque contra Trump, advirtiendo de que este representa una amenaza para la democracia y simplemente “no ha aprendido” a gobernar.

“Donald Trump no ha aprendido a hacer su trabajo porque no puede, y las consecuencias de ese fracaso son severas”, advirtió Obama, desatando la furia de Trump en Twitter.

Poco antes, Clinton lanzó su propia advertencia, al recordar que ella ganó el voto popular en 2016 pero perdió la presidencia, entre otros elementos, porque muchos se quedaron en casa.

“Necesitamos números (de votantes) tan abrumadores que Trump no pueda hacer trampa y robarse esta elección”, urgió Clinton.

La clave para derrotar a Trump e impedir una prolongada batalla legal -si el mandatario decide impugnar los resultados- será precisamente movilizar a la base a las urnas, especialmente a los 4,4 millones que en 2016 se abstuvieron de votar.

La mayoría de las encuestas da a Biden una cómoda ventaja frente Trump, pero su eto será ganar terreno entre los jóvenes y los indecisos.

A lo largo de la semana, Trump ha atacado a los demócratas en Twitter y en ruedas de prensa, además de viajar a estados clave de la contienda -el jueves estuvo en Pensilvania, estado natal de Biden-, con el objetivo de distraer atención de la convención demócrata. Los republicanos tendrán la suya la próxima semana.