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El silencio ante Latinoamérica sería la nueva política de gobierno española

Aunque España podría evitar respuestas contundentes con los acontecimientos de la región latinoamericana, se beneficiarían las políticas migratorias.
ENCUENTRO. El jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, se reúne con el líder del Partido Popular (PP), Pablo Casado, en Madrid.

ENCUENTRO. El jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, se reúne con el líder del Partido Popular (PP), Pablo Casado, en Madrid.

Desde hace cuatro años, el bipartidismo en España se perdió con la moción de censura impuesta al entonces presidente y líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, y ahora el país europeo está buscando la forma de romper con los mecanismos tradicionales para llevar a cabo un gobierno que pueda traer resultados positivos.

El pasado 28 de abril se realizaron elecciones para escoger a los diputados que conformarían el Parlamento español, las más importantes, considerando que España se rige por una democracia parlamentaria. Hubo una participación histórica y Pedro Sánchez finalmente logró legitimarse con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Sin embargo, ahora es que se complica el ajedrez político, porque a pesar de obtener una mayoría de diputados, no lograron los 175 escaños necesarios para la mayoría absoluta. Además, ningún pacto político posible podría beneficiar al PSOE, sino todo lo contrario.

Sobre esto, la asesora en Comunicaciones y Periodista, Lorena Arraiz, comentó a El Tiempo Latino, las posibilidades que tiene el partido de centro izquierda para poder gobernar España, como también la posición que podría tomar ante lo que acontece en Latinoamérica, considerando la gran influencia que el país europeo tiene en las decisiones que se toman en la Unión Europea en lo que respecta a esta región.

Desde la salida del último gobernante del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, de la presidencia de España en el año 2015 con una moción de censura impuesta por el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, la política dio un vuelco: el acostumbrado bipartidismo se quebró y la nueva modalidad de gobierno se ejercía a través de pactos entre fracciones.

En la democracia parlamentaria de España los ciudadanos no eligen directamente al presidente. Mediante las elecciones parlamentarias, como las que realizaron el domingo 28 de abril, se les da la potestad a los diputados en el Congreso de votar por este cargo.

En esos sufragios que fueron marcados por una participación histórica que superó el 70% de manifestaciones de voluntad, el Parlamento español quedo fragmentado entre varios partidos que no le permite a una tolda tener la mayoría necesaria para formar gobierno con la comodidad otorga la mayoría absoluta.

Esta, que debe estar conformada por 176 diputados, no fue lograda por ningún partido. Hasta ahora, el que obtuvo más escaños fue el PSOE que logró apenas 123.

“Si partimos de eso, entendemos que (después de las pasadas elecciones) necesariamente tiene que haber pactos” entre partidos para poder gobernar, asegura la periodista y asesora en comunicaciones Lorena Arraiz.

De lo contrario, el PSOE tendría que recurrir en cada propuesta presentada ante el Parlamento a segunda votación para ganar por mayoría simple, a menos que pacte con otros partidos para tener la mayoría absoluta en primera vuelta.

Los pactos no convienen pero gobernar en solitario puede ser riesgoso

Ante este escenario hay varias opciones de pacto pero hasta ahora, ninguna parece ser beneficiosa para Sánchez.

Los analistas de la política española sostienen que el mejor escenario para el PSOE sería pactar con Ciudadanos (C’s), el partido opositor liderado por Albert Rivera, pero ambas toldas cerraron la posibilidad de que esto ocurriera desde la campaña y lo ratificaron posteriormente. Ambos lograrían conformar 180 votos, pero las diferencias ideológicas son una piedra de tranca.

El otro escenario que está puesto en mesa es un pacto entre el PSOE y el partido de izquierda Podemos. En el pasado han tenido acuerdos y tienen cierta afinidad ideológica, a pesar de las divisiones internas del partido de Sánchez, que los podría hacer “socios parlamentarios”, comenta Arraiz.

Sin embargo, el PSOE no lograría la mayoría absoluta uniéndose inclusive a Podemos porque solo lograrían acumular 165 votos: “Si esa fuera la opción, necesitarían a los independentistas o a los partidos nacionalistas que son minoritarios pero que de uno en uno, de dos en dos y de tres en tres pues llegarían a la mayoría parlamentaria”.

Pero la asesora plantea que esta opción no le convendría “en lo absoluto” a Pedro Sánchez; razón por la cual “está por ahora huyendo de ella” porque el Partido Socialista está constitucionalmente constituido.

“Aliarte con independentistas, con nacionalistas, que están intentando romper la España e ignorar la Constitución porque quieren hacer su propia Republica, lógicamente no sería un aval positivo para el gobierno de Pedro Sánchez”.

Además, la periodista asegura que una alianza entre el PSOE y Podemos ha generado discordia en esta campaña porque la tolda de Pablo Iglesias está un poco más a la izquierda de la que lidera Sánchez.

Asimismo, indica que los líderes del PSOE, apartando Pedro Sánchez, no están de acuerdo con que se haga un pacto.

“Creo que esa opción no le convendría a Pedro Sánchez que además se ha legitimado con estas elecciones porque recordemos que fue presidente gracias a una moción de censura y ha sido muy criticado porque no había presidente electo por primera vez en la historia de España”.

Por esta razón, la opción que el PSOE se encuentra barajando es la de realizar un “gobierno en solitario”, que además ha sido puesta sobre la mesa por Sánchez, pero esto puede ser riesgoso.

Un gobierno en solitario obligaría al PSOE lograr los objetivos planteados en segunda vuelta, porque ahí podría apelar a la mayoría simple en el caso de que se abstuviesen los partidos independentistas, nacionalistas o alguna otra fracción política.

Esta abstención permitiría que haya menor cantidad de votos, por lo que el PSOE tendría mayor peso al ser la mayoría de escaños.

No obstante, Arraiz mantiene que no se va a tener conocimiento de la estrategia del PSOE hasta después de las elecciones municipales y autonómicas que son el 26 de mayo.

¿Cómo queda la posición de España con América Latina?

Históricamente España ha tenido peso en las decisiones, posiciones y opiniones que se toman desde la Comunidad Europea con respecto a lo que acontece en Latinoamérica por la afinidad cultural y tradicional que han mantenido por muchos años, además de la cantidad de nacionales que albergan en tierras americanas.

Ante esto, Arraiz resalta cómo hasta ahora se han visto diversidad de opiniones entre, por ejemplo, Sánchez y el ministro de Exteriores Joseph Borrell con el caso Venezuela, lo que considera que podría, quizás, frenar cualquier tipo de avance en cuanto a políticas internacionales de España o de la Unión Europea con respecto a la región Latinoamericana.

“La situación en Venezuela, por ejemplo, la Unión Europea todas las veces que se ha tardado en dar una respuesta concreta y rotunda ha sido porque ha esperado la respuesta de España porque España lidera ese campo”.

Por lo tanto, la asesora teme que un gobierno de Pedro Sánchez no sea lo suficientemente contundente con respecto a la lucha democrática de países como Venezuela, Nicaragua o como el propio México.

No obstante, es importante resaltar que el padre del líder opositor venezolano, Leopoldo López, está en la lista al Parlamento Europeo del PP, resultado que se obtendrá después de las elecciones del 26 de mayo.

Finalmente, en el caso migratorio sí puede ser beneficioso para los latinoamericano. Arraiz mantiene que un “gobierno de izquierda va a ser quizás un poco más abierto o tendría que serlo, según ellos mismos predican, con respecto a América Latina”.

“Evidentemente un partido de izquierda se supone que tiene que ser más afín a eso, al proceso migratorio, a las ayudas a los migrantes, no me refiero a ayudas económicas sino también a ayudas de todo tipo, integración”.