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Especial | Nicaragüenses solicitantes de asilo en EE.UU. corren el riesgo de ser entregados a Ortega

Fernando Sánchez, presidente de LJN advirtió que la probabilidad de que los deportados se conviertan en presos políticos es alta
PROTESTA. Una joven con una bandera de Nicaragua envuelta en la cara participa de una manifestación en contra de Daniel Ortega el sábado 16 de marzo, en Managua.

PROTESTA. Una joven con una bandera de Nicaragua envuelta en la cara participa de una manifestación en contra de Daniel Ortega el sábado 16 de marzo, en Managua.

Los ciudadanos nicaragüenses que solicitan asilo Estados Unidos, aun con pruebas creíbles de persecución, se enfrentan a la posible deportación hacia su país de origen y a la posterior entrega a funcionarios de régimen de Daniel Ortega, pudiendo ser encarcelados, torturados o desaparecidos, de acuerdo con fuentes consultadas por El Tiempo Latino.

Carolina Sediles, miembro de la Nicaraguan American Human Rights Alliance (Nahra), informó que tienen conocimiento de unas 100 deportaciones desde Estados Unidos, pero no pueden precisar cuántos de esos repatriados llegaron para pedir asilo después de abril de 2018, cuando iniciaron las protestas en Nicaragua.

“De lo que sí tenemos datos es de las órdenes de deportación de Jóvenes que tienen pruebas, documentos, todo lo que pueda calificar para un asilo. Sin embargo, fueron negados porque en la entrevista creíble el juez no les creyó teniendo los comprobantes: cartas de organismos de derechos humanos, videos, fotos, entre otros”, dijo Sediles.

Considera que la negación de asilos -pese a tener sustento- es una violación a los derechos humanos. Recientemente creada, la Nahra es una coalición conformada por grupos de ciudadanos que ayudan a nicaragüenses con peticiones de refugio en el país.

En su informe del 4 de marzo, la Nahra había registrado 812 solicitudes de asilo de nicaragüenses: contabilizaba 434 personas en libertad, 179 en custodia, 7 deportados y el resto con procesos pendientes. Sediles indicó este jueves 21 de marzo que a 3 ciudadanos en Texas y a 2 en Arizona les negaron el refugio.

Reveló que hace dos semanas repatriaron a 107 ciudadanos, uno de ellos era asistido por el grupo. Actualmente se encuentra escondido en su país. Además, para este jueves estaba programada la deportación de 75 nicaragüenses más, entre ellos 6 que habían pedido asilo.

Los ciudadanos arriban al país con visas o a través de las fronteras. Huyen de la represión ejercida por Ortega, que ha dejado 325 muertos según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, organizaciones locales afirman que van 561 fallecidos, pero el gobierno solo ha reconocido a 199.

Sediles sostuvo: “Por un lado es hasta contradictorio que no les crean (a los solicitantes de asilo) y los manden de regreso a correr el riesgo de que sean encarcelados, torturados o desaparecidos. Para mí, no les han dado la oportunidad de defenderse. Ellos vienen y no conocen el idioma, no conocen a nadie, no tienen familia (en EE.UU.)”.

La activista social contó a El Tiempo Latino que entrar a los centros de detención y conversar con los ciudadanos es difícil. Deben hablar con cada uno para buscar la manera de asistirlos. Hizo un llamado al presidente Donald Trump a ayudar, si no con un TPS, al menos con la detención de las deportaciones de los nicaragüenses y mantener las sanciones sobre Daniel Ortega.

“Es como un suicidio”

Fernando Sánchez, fundador y presidente de la ONG Liderazgo Juvenil Nicaragüense (LJN), destacó que buscan generar conciencia en altos funcionarios y congresistas para que aprueben algún tipo de proyecto a favor de sus connacionales.

A juicio de Sánchez, en ocasiones hay desconocimiento de la situación que se vive en Nicaragua dentro de sistema de Inmigración de Estados Unidos, pese a la posición fijada por Trump hacia el país centroamericano. Alertó que la vida de los solicitantes de asilo pueden estar en riesgo.

“Hay una revictimización, porque son personas que vienen perseguidas, heridas, que han estado presas y llegan a pedir asilo en el país; las encarcelan con delincuentes comunes y no solo eso, sino que a pesar de que tienen un caso sólido de asilo o refugio son deportadas y entregadas a las autoridades del régimen y aumenta la cifra de presos políticos (en Nicaragua)”.

MANAGUA. Policías patrullan las principales avenidas de la capital de Nicaragua el domingo 17 de marzo para reprimir protestas.

EFE/Jorge Torres

MANAGUA. Policías patrullan las principales avenidas de la capital de Nicaragua el domingo 17 de marzo para reprimir protestas.

“Eso es como un suicidio, te están entregando”, alertó el presidente de LJN a El Tiempo Latino. Precisó que han conocido de casos de detenidos en Arizona, Nuevo México, Texas y California, entre otros estados. Ante las deportaciones, expresó que se llenan de desesperación, pero también de ganas de ayudar.

Diálogo y represión

De acuerdo con Fernando Sánchez, la represión en Nicaragua ha sido copiada, mejorada e incrementada a partir de los modelos de Cuba y Rusia. Argumentó que Daniel Ortega logró en pocos meses lo que Hugo Chávez y Nicolás Maduro tardaron años en hacer: cerrar medios de comunicación, detener a cientos de manifestantes y a periodistas, y prohibir las protestas, entre otras medidas.

El activista sostuvo que la solución a la crisis en su país debe empezar con la liberación de todos los presos políticos y el restablecimiento de las libertades, así también lo han pedido diversas organizaciones y la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Desde el 27 de febrero, en Nicaragua se realiza un diálogo entre el gobierno y la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, marcado por un ambiente de desconfianza. Aunque inicialmente se pidió la liberación de los presos políticos, solo 112 recibieron medida de casa por cárcel hasta el 6 de marzo. Permanecían encarcelados otros 650 ciudadanos, según cifras de la coalición Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).

La Alianza Cívica notificó que el jueves 14 de marzo pidió la liberación de 677 detenidos por motivos políticos, pero un día después solo liberaron a 50 ciudadanos.

El sábado 16 de marzo se realizó una manifestación en Managua para exigir la liberación de los presos políticos, pero en cambio fueron reprimidos por agentes de Ortega. El resultado fue de 6 heridos y 164 nuevos detenidos, denunció la UNAB.

REPRESIÓN. Un manifestante es atendido por la Cruz Roja tras recibir un disparo de bala de goma en la cabeza, el sábado 16 de marzo en Managua.

EFE/Jorge Torres

REPRESIÓN. Un manifestante es atendido por la Cruz Roja tras recibir un disparo de bala de goma en la cabeza, el sábado 16 de marzo en Managua.

Durante la represión fue agredido Luis Sequeira, reportero gráfico de AFP, a quién la Policía de Nicaragua intentó detener. El organismo de seguridad confirmó posteriormente 107 ciudadanos aprehendidos. Pese a la disparidad en la cifra, trascendió que todos fueron liberados horas después de la captura.

REPRESIÓN. Miembros de la Policía Nacional de Nicaragua intentaron detener al reportero gráfico Luis Sequeira, de la agencia AFP, durante la manifestación del sábado 16 de marzo en Managua.

EFE/Jorge Torres

REPRESIÓN. Miembros de la Policía Nacional de Nicaragua intentaron detener al reportero gráfico Luis Sequeira, de la agencia AFP, durante la manifestación del sábado 16 de marzo en Managua.

El lunes 18 de marzo hubo tensión y recriminaciones en la mesa de diálogo, a propósito de la represión del sábado, según la agencia Efe. La Alianza Cívica fijó posición y aseguró que las conversaciones con el gobierno no han tenido los resultados esperados por los ciudadanos.

Edwin Castro, uno de los negociadores de Ortega en el diálogo, expresó: “Nosotros vamos a estar aquí manteniendo la voluntad permanente de diálogo”, según la reseña de Efe.

La UNAB, por su parte, acusó al gobierno de Ortega de utilizar el diálogo para “lavarse la cara” ante la comunidad internacional. “Negocia y secuestra, habla de paz y reconciliación y reprime a infunde terror en todo el territorio nacional”, remarcó la coalición en un comunicado.

Esta es la segunda entrega de un especial sobre Nicaragua publicado por El Tiempo Latino en sus versiones impresa y digital. El primero salió el 8 de marzo, con énfasis en el proceso de diálogo.