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¿La fuente de la juventud en una píldora? Sí, si eres un ratón

Los ratones se divierten en el laboratorio de patología y geriatría de Richard Miller en la Universidad de Michigan. Miller dirige uno de los tres laboratorios financiados por los NIH para probar sustancias antienvejecimiento en ratones.

Los ratones se divierten en el laboratorio de patología y geriatría de Richard Miller en la Universidad de Michigan. Miller dirige uno de los tres laboratorios financiados por los NIH para probar sustancias antienvejecimiento en ratones.

El renombrado genetista de la Universidad de Harvard, David Sinclair, recientemente hizo una aseveración sorprendente: datos científicos muestran que ha eliminado más de dos décadas de su edad biológica.

¿Cuál es el secreto de este hombre de 49 años? Él dice que su régimen diario incluye ingerir una molécula que, según su propia investigación, mejoró la salud y alargó la vida útil de ratones. Sinclair ahora cuenta en internet que tiene la capacidad pulmonar, el colesterol y la presión arterial de un "adulto joven" y el "ritmo cardíaco de un atleta".

A pesar de su entusiasmo, la investigación científica publicada aún no ha demostrado que la molécula funcione en humanos como lo hace en ratones. Y, por otra parte, Sinclair tiene un considerable interés económico en que se demuestre que sus afirmaciones son correctas, ya que ha puesto sus conocimientos científicos al servicio de la comercialización de productos que supuestamente extienden la vida, como las moléculas conocidas como "potenciadores NAD".

Entre sus intereses financieros está el hecho de figurar como inventor en una patente con licencia de Elysium Health, una compañía de suplementos que vende los potenciadores NAD en forma de píldoras por $60 cada frasco. Además es un inversor en InsideTracker, la compañía que, según él, mide su edad.

Separar la realidad de la exageración en el campo que estudia la longevidad se ha vuelto más difícil que nunca, ya que científicos respetados como Sinclair, e importantes instituciones como Harvard, se vinculan con conceptos prometedores, pero no probados, y en ocasiones los promueven y se benefician de ellos.

"Si usted dice que es un científico excelente y que tiene un tratamiento para el envejecimiento, recibe mucha atención", dijo Jeffrey Flier, ex decano de la Escuela de Medicina de Harvard que es muy crítico de la ola de exageraciones. "Existe un incentivo financiero y un aliciente para prometer en exceso antes de que se complete toda la investigación".

Elysium, cofundada en 2014 por un destacado científico del MIT para comercializar la molécula nicotinamida ribósido, un tipo de potenciador NAD, destaca su acuerdo de licencia "exclusivo" con Harvard y la Clínica Mayo, y el papel de Sinclair como inventor. Según el comunicado de prensa de la compañía, el acuerdo apunta a suplementos que "retrasan el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad".

Además de agregar seriedad científica a su marca, el sitio web enumera ocho premios Nobel y otros 19 científicos prominentes que forman parte de su consejo asesor. La compañía también anuncia asociaciones de investigación con la universidad de Harvard, así como Cambridge y Oxford en el Reino Unido.

Pero a algunos científicos e instituciones les resultan incómodos este tipo de vínculos. El Milner Therapeutics Institute de Cambridge anunció en 2017 que recibiría fondos de Elysium, lo que consolidaría una “asociación” de investigación. Pero luego de escuchar las quejas de la facultad de que el instituto se estaba asociando con un suplemento no probado, decidió no renovar los fondos o la membresía de la compañía a su junta de “innovación”.

"La venta de suplementos nutricionales de beneficios clínicos no comprobados es habitual", explicó Stephen O'Rahilly, director de los Laboratorios de Investigación Metabólica de Cambridge que aplaudió a su universidad por reevaluar el acuerdo. "Lo que es inusual en este caso es hasta qué punto las instituciones y los individuos de los niveles más altos de la academia han sido elegidos para proporcionar credibilidad científica para un producto cuyos beneficios para la salud humana no están probados".

Promesas

Un ratón en el labratorio de patología y geriatría de la Universidad de Michigan.

MELANIE MAXWELL PARA KHN

Un ratón en el labratorio de patología y geriatría de la Universidad de Michigan.

Una generación atrás, los científicos a menudo ignoraban o desmentían a quienes anunciaban una píldora para la "fuente de la juventud".

"Hasta principios de los 90, parecía ridículo que se pudiera desarrollar una píldora que retrasara el envejecimiento", expresó Richard Miller, biogerontólogo de la Universidad de Michigan quien dirige uno de los tres laboratorios financiados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) para evaluar estas prometedoras sustancias en ratones. “Se consideraba ciencia ficción. Pero investigaciones recientes han demostrado que el pesimismo es incorrecto".

Los ratones que reciben moléculas como la rapamicina viven hasta un 20% más. Se ha demostrado que otras sustancias, como el 17 alfa estradiol y el medicamento para la diabetes Acarbose, son igual de efectivos en estudios con ratones.

Pero el metabolismo humano es diferente al de los roedores. Y nuestra existencia es diferente a la vida de un ratón en una jaula. Lo que es teóricamente posible en el futuro sigue sin probarse en los seres humanos y no está listo para la venta, dicen expertos.

"Nada de esto está listo para el público. La conclusión es que no pruebo ninguna de estas cosas", dijo Felipe Sierra, director de la división de biología del envejecimiento en el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los NIH. "¿Por qué no? Porque no soy un ratón".

La exageración

Las preocupaciones acerca de si la investigación en animales podría traducirse en una terapia humana no han impedido a los científicos competir en el mercado, lanzar nuevas empresas o atraer inversores.

"Si bien en investigaciones valiosas el rumor fomenta la inversión, los científicos deben evitar promocionar sustancias específicas", dijo S. Jay Olshansky, profesor especialista en envejecimiento en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois en Chicago.

Algunos hallazgos científicos se exageran para ayudar a comercializarlos antes que los ensayos clínicos en humanos demuestren seguridad y eficacia, añadió.

La investigación de Sinclair y otros ayudó a despertar interés en el resveratrol, un ingrediente del vino tinto, por sus potenciales propiedades antienvejecimiento. En 2004, Sinclair cofundó una empresa, Sirtris, para probar los posibles beneficios del resveratrol y declaró en una entrevista con la revista Science que era "lo más parecido a una molécula milagrosa". GlaxoSmithKline compró la compañía en 2008 por $720 millones. Cuando Glaxo detuvo la investigación en 2010 debido a resultados discretos con posibles efectos secundarios, Sinclair ya había recibido $8 millones de la venta, según los documentos de la Comisión de Valores y Bolsa. También había ganado $297,000 al año en honorarios de consultoría de la compañía, según The Wall Street Journal.

Sinclair practica lo que predica, o promueve. En su biografía de LinkedIn y en entrevistas con los medios de comunicación, cuenta que toma regularmente el resveratrol; el medicamento para la diabetes metformina, que promete frenar el envejecimiento; y el mononucleótido de nicotinamida, una sustancia conocida como NMN que según su propia investigación rejuveneció a los ratones.

En una entrevista con KHN, Sinclair dijo que no está recomendando que otros tomen esas sustancias.

"No estoy diciendo que en realidad soy más joven. Solo le estoy dando a la gente los hechos", comentó, y agregó que está compartiendo los resultados de las pruebas de sangre de InsideTracker, que calculan la edad biológica en función de los biomarcadores en la sangre. "Me asignaron 58 años, y luego de uno o dos análisis de sangre me indicaron que tenía 31,4".

InsideTracker vende un paquete de seguimiento de edad en línea a los consumidores por hasta $600. El sitio web de la compañía destaca el apoyo de Sinclair como miembro de su consejo asesor científico.

Sinclair es fundador, inversionista, accionista, consultor o miembro de la junta de 28 compañías, según una lista de sus intereses financieros. También es un inventor nombrado en la patente con licencia de Harvard y la Clínica Mayo para Elysium, y una de sus compañías, MetroBiotech, ha presentado una patente relacionada con el mononucleótido de nicotinamida, la sustancia que dice que él mismo está tomando.

Sinclair y Harvard se negaron a revelar detalles sobre la cantidad de dinero que él, o la universidad, están generando a partir de estos intereses financieros externos.

Sinclair citó acuerdos de confidencialidad para no revelar sus ganancias, pero agregó que "la mayoría de estos ingresos se han reinvertido en compañías que desarrollan medicamentos innovadores, utilizados para ayudar a mi laboratorio o donados a organizaciones sin fines de lucro".

¿Vacío legal?

"Hasta principios de la década de 1990, era algo ridículo que que pudiera desarrolar una pastilla que retrasara el envejecimiento," dijo Robert Miller, biogerontólogo de la Universidad de Michigan. "Era algo de ciencia ficción. Pero investigacions recientes han demostrado que el pesimismo es incorrecto."

MELANIE MAXWELL PARA KHN

"Hasta principios de la década de 1990, era algo ridículo que que pudiera desarrolar una pastilla que retrasara el envejecimiento," dijo Robert Miller, biogerontólogo de la Universidad de Michigan. "Era algo de ciencia ficción. Pero investigacions recientes han demostrado que el pesimismo es incorrecto."

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no clasifica el envejecimiento como una enfermedad, lo que significa que los medicamentos dirigidos a la longevidad generalmente no se someten a los ensayos clínicos tradicionales destinados a probar sus efectos en el envejecimiento humano. Además, la FDA no requiere que los suplementos se sometan a las mismas pruebas de seguridad o eficacia que los productos farmacéuticos.

El titular principal en el sitio web de Elysium dice que "los resultados de los ensayos clínicos demuestran la seguridad y la eficacia" de su suplemento Basis, que contiene las moléculas nicotinamida ribósido y pterostilbeno. Pero la investigación de la compañía no demostró que el suplemento fuera efectivo contra el envejecimiento en humanos, como podría ser en ratones. Simplemente mostró que la píldora aumentaba los niveles de la sustancia en las células sanguíneas.

La propia investigación de Elysium documentó un "pequeño pero significativo aumento en el colesterol", pero agregó que se necesitan más estudios para determinar si los cambios fueron "reales o debidos al azar". Un estudio independiente sugirió que un componente de NAD puede influir en el crecimiento de algunos cánceres, pero los investigadores involucrados en el estudio advirtieron que era demasiado pronto para saberlo.

Leonard Guarente, cofundador y científico principal de Elysium, dijo a KHN que no le preocupan los efectos secundarios de Basis, y enfatizó que su compañía se dedica a realizar investigaciones sólidas. Añadió que supervisa los informes de seguridad de los clientes y aconseja a quienes tengan problemas de salud que consulten con sus médicos antes de usarlo.

Si una sustancia cumple con la definición de la FDA de suplemento y se anuncia de esa manera, entonces la agencia no puede tomar medidas a menos que resulte un peligro, explicó Alta Charo, ex asesora de política de bioética en la administración Obama. Los productos farmacéuticos deben demostrar seguridad y eficacia antes de ser comercializados.

"Lo que sucede aquí es una manera muy cuidadosa de decir para qué es el producto", señaló Charo, profesor de derecho en la Universidad de Wisconsin. "Si lo están comercializando como una cura para una enfermedad, entonces se meten en problemas con la FDA. Si lo comercializan como un rejuvenecedor, entonces la FDA está paralizada hasta que se demuestre que existe un peligro para el consumidor".

"Esta es una receta para que ocurra algo desafortunado en el futuro", agregó Charo. "Podemos tener suerte y puede resultar que muchos de estos productos resulten ser inútilmente benignos. Pero por lo que sabemos, será peligroso".

El debate sobre los riesgos y beneficios de las sustancias que aún no se han probado que funcionen en humanos ha provocado un debate sobre si las instituciones de investigación están examinando la relación entre los intereses económicos y la participación de su cuerpo docente, o el de la propia institución.

Flier, el ex decano de la Escuela de Medicina de Harvard, había escuchado quejas y estudió las relaciones entre los científicos y Elysium después que se retiró como decano. Dijo que descubrió que muchos de los miembros de la junta que permitieron que sus nombres y fotos se publicaran en el sitio web de la compañía sabían poco sobre la base científica para el uso del suplemento.

Flier recuerda que un científico nunca asesoró a la compañía y nunca asistió a una reunión. Aun así, Elysium le estaba pagando por su papel en la junta.

Caroline Perry, directora de comunicaciones de la Oficina de Desarrollo Tecnológico de Harvard, dijo que acuerdos como la aceptación de Harvard de los fondos de investigación de Elysium cumplen con las políticas universitarias y "protegen la independencia académica tradicional de los investigadores".

Al igual que Harvard, la Clínica Mayo se negó a revelar detalles sobre cuánto dinero ganaría con el acuerdo de licencia de Elysium. Mayo y Harvard llevaron a cabo una "diligencia sustancial y extendieron las negociaciones" antes de entrar en el acuerdo, dijo una portavoz de Mayo.

"La compañía proporcionó pruebas convincentes de que están comprometidos con el desarrollo de productos respaldados por evidencia científica", dijo la portavoz, Duska Anastasijevic.

Guarente de Elysium se negó a decir cuánto ganaba él o Elysium con la venta del suplemento Basis. MIT se negó a hacer públicas sus declaraciones de conflicto de intereses.

Mientras tanto, los fondos de inversión privados continúan apoyando la investigación sobre la longevidad a pesar de las preguntas sobre si las sustancias funcionan en las personas.

Un inversionista clave de Elysium es el Morningside Group, una firma de capital privado dirigida por el donante principal de Harvard, Gerald Chan, quien también donó $350 millones a la Escuela de Salud Pública de Harvard.

El multimillonario y cofundador de WeWork, Adam Neumann, ha invertido en Life Biosciences de Sinclair.

Una compañía de inversión dirigida por el ingeniero y médico Peter Diamandis le dio a un grupo de investigadores de Harvard $5.5 millones para su “startup” luego que su investigación fuera cuestionada públicamente por varios científicos.

Al anunciar la financiación inicial, la compañía, Elevian, dijo que su objetivo era desarrollar "nuevos medicamentos" que aumenten los niveles de actividad de la hormona GDF11 "para poder prevenir y tratar enfermedades relacionadas con la edad".

Describió la investigación realizada por sus fundadores, que incluye a Amy Wagers y Richard Lee de Harvard, como la demostración de que "reponer un solo factor circulatorio, GDF11, en animales viejos refleja los efectos de la sangre joven, reparando el corazón, el cerebro, los músculos y otros tejidos".

Otros laboratorios respetados en este campo no han podido replicar o contradecir elementos clave de sus observaciones.

El director ejecutivo de Elevian, Mark Allen, dijo que los primeros datos científicos sobre el GDF11 son alentadores, pero que "el descubrimiento y desarrollo de fármacos es un proceso regulado, arriesgado y requiere muchos años de investigación, estudios preclínicos en animales y ensayos clínicos en humanos para colocar nuevos medicamentos en el mercado".

A Flier le preocupa que la investigación sobre la longevidad se pueda ver comprometida, aunque reconoce la importancia y la promesa de la ciencia. Dijo que le preocupa que las alianzas entre multimillonarios y científicos puedan reducir el escepticismo.

"Un multimillonario susceptible se encuentra con un científico que es un buen vendedor, lo mira a los ojos y le dice: 'No hay ninguna razón para que no podamos tener una terapia que permita vivir 400 o 600 años'", contó Flier. "El multimillonario verá entonces a alguien que está en MIT o en Harvard y le dirá: 'Muéstrame lo que puedes hacer'".

A pesar de las preocupaciones sobre la exageración, los científicos tienen la esperanza de encontrar un camino para seguir confiando en pruebas sólidas. El consenso: una pastilla es algo posible. Es sólo una cuestión de tiempo, y de una investigación sólida.

"Si quieres ganar dinero, contratar a un representante de ventas para impulsar algo que no se ha probado es una estrategia realmente genial", señaló Miller, quien está probando sustancias en ratones. “Si, por el contrario, quieres encontrar medicamentos que funcionen en las personas, adoptas un enfoque muy diferente. No implica lanzamientos de ventas. Implica el largo, laborioso y lento proceso de una investigación”.

El corresponsal principal de KHN, Jay Hancock, contribuyó con este informe.