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Andy Murray dice adiós al tenis

Su cadera obligará a apearse al británico, quien con 31 años aún tenía espacio para hacer sus labores
DESPEDIDA. Su baja se hará sentir en el circuito

DESPEDIDA. Su baja se hará sentir en el circuito

"Si paso por quirófano este podría haber sido mi último partido". Con esa frase, Andy Murray dejó en suspenso a los seguidores del tenis. El escocés, otrora número uno del mundo, reveló el 11 de enero que este sería su último año en la disciplina; sin embargo, no dio una fecha en específico para su adiós, por lo que aún queda abierta la duda sobre si el revés en primera ronda contra el español Roberto Bautista Agut representó su última actuación en el deporte blanco.

Su cadera obligará a apearse al británico, quien con 31 años aún tenía espacio para hacer sus labores, pero las lesiones dictaron otro rumbo y decidieron frenar de repente el juego de una de las raquetas más inteligentes de su generación, un elemento que bien supo manejar los tiempos de cada peloteo, así como los tiros de sensibilidad.

Las lágrimas no se ausentaron. Lo hizo durante el anuncio y casi las repitió en su compromiso debut. Nadie quiere irse, mucho menos alguien que aún tiene hambre de gloria, alguien que sabe hacer el trabajo y cómo ganar, uno que se levantó de varias caídas para sacudirse la tierra del cuerpo y seguir adelante. Su propio cuerpo fue injusto con él, pero no todas las historias tienen un final feliz.

La esperanza británica

Wimbledon es el torneo de tenis por excelencia. Todo aquel aspirante a hacerse profesional en la disciplina puede que pondere alguna otra cita; no obstante, cuando llega el momento de que las acciones se desarrollen en el tercer Grand Slam del año, el deporte pone toda su atención sobre el césped sagrado londinense.

Para la afición local el espectáculo valía poco si los suyos no estaban en lo más alto. Con Fred Perry como ganador en 1936, los de casa tuvieron que esperar un enorme periodo para ver a otro de los suyos alzar el trofeo de campeón. Murray lo logró en 2013 cuando superó en sets corridos al serbio Novak Djokovic, dejando en el camino una maldición de 77 años.

Pero no todo es tan bueno como parece. Un año atrás fue vencido por el suizo Roger Federer, quien al momento de dar su discurso como vencedor de la definición le aseguró que más temprano que tarde se titularía. Y así fue.

Logra su primer Major fue el vivo ejemplo de que quien busca el éxito debe tropezarse en incontables ocasiones hasta poder dar en el clavo. Fueron cinco las finales en torneos de Grand Slam que lo vieron caer, pero no todo es negativo para el que persevera. La frustración no logró esconderse, nunca lo logró, de hecho, pero su temperamento también le permitió sobreponerse a los reveses.

Ahí se involucró la mano de Ivan Lendl. El checo nacionalizado estadounidense vivió lo propio en su momento, así que nadie mejor para dar consejos que quien ya ha estado en esos zapatos y ha salido airoso. Principalmente, el punto a desarrollar fue la paciencia. No todos los días se ganan, pero siempre hay oportunidades para aquellos que hacen bien las cosas.

El último eslabón

Pese a que su palmarés no esté a la altura del de Federer, Djokovic o el español Rafael Nadal, el escocés forma parte de un selecto grupo de cuatro raquetas que bien han dominado esta época, una de las de mayor competitividad y en la que nuevas generaciones no han podido establecerse por el dominio de esos cuatro fantásticos del tenis.

Estos fueron capaces de desafiarse entre sí para volver a su vez más hambrientos de éxito. Cada uno es lo que es por sus virtudes, pero también por el empujón de los demás cuando de saltar a la pista se trataba.

Su retiro, si ya se dio en el Abierto de Australia o logra llevarlo a Wimbledon, también marcará el inicio del fin de una era. Todos los mencionados pasan los 30 años de edad y más de 10 de carrera, llegando a puntos en los que es sensato suponer que la puerta de salida está cada vez más cerca.

Así como a Murray le tocó, entre lágrimas, anunciar que su última función está en proceso, a Federer, Djokovic y Nadal les falta poco para hacer lo propio. Si el físico está del lado de estos tres, tal vez los fanáticos puedan disfrutar de ellos un par de años más, aunque en el caso del suizo, ya con 37 calendarios en el bolso, no hay forma de negar que 2019 podría marcar su adiós del deporte blanco.