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Alfonso Cuarón: “La separación de castas y clases es el verdadero problema”


El cineasta mexicano se llevó dos estatuillas en los Globos de Oro

Semana.com | 1/7/2019, 11:51 a.m.
Alfonso Cuarón: “La separación de castas y clases es el verdadero problema”
CINE. Alfonso Cuarón sostiene sus premios en la sala de prensa durante la 76° ceremonia anual de los Premios Golden Globe en el Beverly Hilton Hotel, en Beverly Hills, California | Efe

Desde que se estrenó mundialmente, el 14 de diciembre, Roma ha despertado comentarios de toda clase: desde elogiosos (“obra maestra”) hasta críticos (“no es más que una producción inflada por Netflix”).

Solo hay unanimidad sobre Cleo, una empleada doméstica que sirve como trasfondo para observar las subidas y las caídas del México de los años setenta. Ella le da razón de ser a la película, inspirada en Liboria Rodríguez, Libo, que fue la empleada doméstica de la familia de Alfonso Cuarón, el director de Roma, que decidió hacer una retrato muy íntimo de su infancia.

En la noche de los Globos de Oro Cuarón salió con dos estatuillas: la de mejor director y mejor película de habla no inglesa. Semana revive esta breve entrevista que concedió desde su carro, poco después de haber atendido una rueda de prensa en Ciudad de México.

Semana: Roma es una película muy personal, basada en una etapa de su infancia y en sus recuerdos, pero algunos la ven como una película política. ¿Qué opina de esa interpretación?

Alfonso Cuarón: Mi intención nunca fue hacer una película política, sino explorar unas heridas personales y familiares que tenía muy en el fondo. Pero dentro de esas heridas, claro, hay unas que comparto con el resto de los mexicanos: cosas que están en la conciencia común de esta sociedad. Entonces, aunque esa nunca fue la idea, es inevitable y normal que algunos le den esa lectura.

Semana: ¿Cómo logró contar al México de los últimos 40 años a partir de una historia basada solo en una etapa de su infancia?

A.C.: Las cosas siguen ahí y eso es lo más triste. La parte problemática no ha cambiado mucho y, de hecho, ha empeorado. Sobre todo, la tremenda separación de castas y de clases sociales que sufre nuestro país. Y, además, la perversa relación entre estas y el bagaje étnico. También el negarse a aceptar que esa situación existe, algo que quedó muy claro en los comentarios por las redes sociales. Por otro lado, sin embargo, tampoco cambia ese aspecto luminoso y solidario que tiene esta sociedad y este país. Esa dualidad se mantiene.

Semana: La masacre del Corpus Christi está en el comienzo y el final de varios temas de su película. ¿Por qué lo marca tanto este evento?

A.C.: Creo que marcó a toda una generación y, de hecho, ha seguido marcando a las siguientes. Es una de esas grandes cicatrices y heridas de las que hablábamos al principio, que compartimos como mexicanos. A mí me tocó en un momento donde empezaba a ser más consciente acerca de la realidad que estaba afuera de mi burbuja. Sabía de la masacre de Tlatelolco (1968), había oído de ella, pero me era abstracta y lejana. Esta no solo fue más cercana, sino que para ese momento ya me había reconocido como estudiante, así que tuve mucha más consciencia de lo que se trataba un ataque a los estudiantes. Eso me despertó.

Semana: Roma habla de injusticias, sociales y políticas, pero hace énfasis en el servicio doméstico, una forma de esclavitud. ¿Entiende que aún exista en el siglo XXI?