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Niños De Boston Dramatizaron Obra De Teatro Sobre El Tps En Washington Dc

Un grupo de menores de Boston viajó a la capital del país para intentar sensibilizar al gobierno sobre el drama que viven sus familias.
La congresista de Massachusetts, Ayanna Pressley motivó a los niños a seguir luchando por el TPS.

La congresista de Massachusetts, Ayanna Pressley motivó a los niños a seguir luchando por el TPS. Tomás Guevara - ETL

Han llegado al Congreso de Estados Unidos para exigir, en su calidad de ciudadanos estadounidenses, que el Congreso federal abra la discusión para encontrar una solución a los más de 400 mil beneficiarios del Estatus de Protección Temporal, TPS.

Este grupo de niños y jóvenes provenientes de Boston, Massachussets, llegó a Washington DC el lunes 12 de febrero para mostrar una obra singular de teatro llamada “El último sueño”. La puesta en escena representa el drama de sus propias vidas, marcado por la incertidumbre de que sus padres día con día ven pasar las hojas del calendario hacia la expiración definitiva del estatus legal que vencerá el 9 de septiembre de este año para los salvadoreños.

Con un montaje sencillo tratan de recrear sus vidas en escena, esta vez en uno de los salones del Edificio Cannon de la Cámara de Representantes, al que asistieron un par de congresistas de su estado para apoyarles. La obra explora los sentimientos de un grupo de niños y jóvenes que temen quedarse solos en Estados Unidos si sus padres son deportados.

“Ya la hemos presentado cuatro veces, aunque venimos trabajándola por ya casi

un año, y cada vez es una sensación de tristeza que me da porque uno sabe que el Gobierno está detrás de todo esto que nos está rompiendo el corazón y es una pesadilla completa”, comenta el joven Kevin Palma, uno de los integrantes del elenco que ha sido apoyado por un grupo de pedagogos y un profesor de teatro que vio una oportunidad de articular una historia de vida en las tablas.

Por tratarse de una pieza que recrea sus vidas, la actuación del pasado lunes terminó en una catarsis colectiva: el llanto de uno de los niños, cuyo padre ya fue deportado y la familia salvadoreña que lo ha acogido es beneficiaria del TPS, contagió a sus compañeros de escena y al salón ocupado por funcionarios de oficinas de congresistas, medios de comunicación y familiares.

Jackeline Landaverde, una de las jóvenes que actúan en la pieza dice que es imposible evadir las lágrimas, porque al contar sus historias y ver en perspectiva el peligro al que se enfrentan –si no hay una solución definitiva con la residencia permanente para sus padres- ese miedo y la incertidumbre les ahogan en la angustia e impotencia.

“Nuestro propósito con esta obra es tocar corazones y creo que lo hemos logrado. A nosotros los actores se nos salen las lágrimas porque tenemos un compañero que ya sabe lo que es perder sus padres y estar solo. Nos trae lágrimas pensar que así podemos estar nosotros también”, agrega esta joven que se ha involucrado de lleno en el movimiento de apoyo a la Alianza Nacional del TPS para salvar el estatus legal de sus progenitores.

Desde la perspectiva de los padres, la situación no es para menos. Belinda Tejada, también llegó a Washington para acompañar a sus cuatro hijos que forman parte del elenco y para estar en la movilización que se realizó el martes 12 de febrero ante la Casa Blanca. La madre salvadoreña recorrió los salones del Senado y la Cámara de Representantes para dejar mensajes a los legisladores para instarles a que discutan alguna de las propuestas de ley para facilitar una vía a la legalización definitiva de inmigrantes como ella que han estado por más de 18 años de manera legal en el país.