0

Economía de Nicaragua: lo peor está por llegar

La economía decreció 4% durante 2018 y podría caer entre -7% y -11% si no hay acuerdo
NICARAGUA. Vista el jueves 7 de febrero de 2019 de la Catedral de Granada

NICARAGUA. Vista el jueves 7 de febrero de 2019 de la Catedral de Granada

La economía nicaragüense -que venía de crecer entre 3,3 y 5,7 puntos porcentuales durante siete años consecutivos- se desplomó de forma estrepitosa en 2018, cuando exhibió una caída de 4 puntos porcentuales. El resultado directo fue que 453 mil personas perdieron su empleo o fueron enviadas a sus casas, a la espera de tiempos mejores.

La opción para muchos de ellos -al menos 55 mil según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides)- fue salir del país, buscando no solo seguridad para sus vidas sino también un empleo.

Se calcula que unos 50 mil viajó a Costa Rica, (país donde ya había unos 350 mil nicaragüenses antes de la crisis), y el resto a Estados Unidos, con grupos menores instalados en Panamá, España, Canadá y El Salvador.

Carlos Quintana es uno de esos miles de nicaragüenses que se quedó en el desempleo cuando cerró la empresa de servicios en la que laboraba. Relata que con el dinero que recibió en concepto de liquidación puso un pequeño negocio de elaboración y venta de almuerzos llamado ‘Emanuel’. Se instaló en el populoso Mercado Oriental, de Managua, al que muchos señalan de ser el más grande de Centroamérica.

Su expectativa era poder vender unos 50 platos por día para superar el punto de equilibrio, pero en los mejores momentos, (gracias a la inyección de dinero que representan los aguinaldos navideños, y el incremento de las remesas familiares), la venta real se quedó por debajo de 40.

El inicio de año ha sido fatal, producto de la llamada ‘cuesta de enero’, pero también porque cada vez hay menos compradores. Sigue el desplome de la actividad económica en general en el país, lo que para el caso del comedor ‘Emanuel’ se refleja en que vende 16 servicios de comida por día.

Riesgo de pobreza

A los funcionarios de la Administración de Daniel Ortega -sea que se trate de su ministro de Hacienda, Iván Acosta; o de los diputados Edwin Castro y Wálmaro Gutiérrez- les encanta recordar los tiempos previos al inicio de la crisis, el 18 de abril de 2018, “cuando el país estaba en paz y crecía a 5%, que era uno de los más dinámicos de Centroamérica”.

Al verse confrontados con la realidad de que la diferencia entre el crecimiento de 4,9% observado en 2017 con el -4,0% de 2018 abrió una brecha de casi 9 puntos. Hasta la vicepresidenta Rosario Murillo recurre a la excusa de que “el terrorismo golpista” frenó la senda del crecimiento, pese a que la OEA, la Unión Europea y la ONU han desmentido la tesis de un intento de “golpe de Estado”.

Más allá de quiénes sean los culpables, la pobreza avanza imparable, al punto que en este momento afecta a 23,5% de la población (1,5 millones de personas), pero puede sumir en la desgracia a más de la mitad de los habitantes si la crisis se extiende hasta 2021, según cálculos de Funides.

2021 es el año en que hay que volver a convocar a elecciones, según la Ley nicaragüense, lo que significa que habría una posibilidad de encontrar una salida constitucional a la crisis, siempre y cuando haya un tribunal electoral que fuera realmente imparcial.