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El venezolano Greivis Vásquez hace historia en la NBA

Aparece en el staff técnico del Erie BayHawks, filial de Nueva Orleans en la Liga de Desarrollo
RETO. Escribe una nueva página en su historia

RETO. Escribe una nueva página en su historia

La NBA no descansa. Puede que para el ojo del fanático el receso sea una realidad; sin embargo, en las entrañas de cada organización se trabaja día y noche para crecer. No existe franquicia en receso, aunque sus jugadores cuenten con algunas semanas de vacaciones para pasar la página del pasado curso y enfocarse en lo que viene a continuación.

En el entorno de los Pelicans de Nueva Orleans esta es una constante. El cuadro de Luisiana es el combinado a seguir luego de obtener la primera elección para el draft 2019, instancia donde se hicieron con los servicio del joven prodigio Zion Williamson, proveniente de la Universidad de Duke, y quien se asoma como la nueva estrella a futuro de la liga.

Asimismo, en el verano sumaron a otras piezas de corta experiencia en la liga pero con mucho talento, como Josh Hart, Brandon Ingram y Lonzo Ball, otrora piezas de los Lakers de Los Ángeles, quienes cambiaron de uniforme en la transacción que llevó al estelar interno Anthony Davis a California.

Sin embargo, un nombre en especial ha estado en la mesa en las últimas semanas por una decisión que bien podría marcar un antes y un después en la historia de la disciplina al abrir posiblemente la puerta a los latinos en otras responsabilidades dentro de la disciplina.

Aprendiendo a dirigir

En el staff técnico del Erie BayHawks, filial de Nueva Orleans en la Liga de Desarrollo, dice presente Greivis Vásquez. El venezolano, tercer atleta de su país en la NBA y quien vistiera por dos campañas el uniforme de los alados, vuelve a la organización, ahora como asistente al coach del grupo, en la que se traduce como su nueva aventura en el baloncesto norteamericano tras una serie de interrupciones obligatorias por constantes lesiones en su tobillo derecho, motivo que lo apartó desde 2016 del tabloncillo pese a que oficialmente no ha anunciado su retiro.

Pero el paso no será el primero en estas lides. Recientemente, en los primeros 15 días del mes de julio, el de Caracas fue la grata sorpresa de la Summer League celebrada en Las Vegas, donde hizo el trabajo que tendrá que enfrentar en la Liga de Desarrollo. La decisión de los alados fue recibida de la manera más grata en la liga pues Vásquez es un viejo conocido que se convirtió en un peregrino en su paso por el baloncesto más competitivo del planeta. Además, fue una señal de cómo los exponentes de habla hispana poco a poco toman un terreno antes dominado solo por los locales.

Ahí, el venezolano fue el segundo suramericano en la instancia, con el argentino Pablo Prigioni como el otro de la región en desenvolverse en el banquillo; no obstante, su caso fue aún más trascendente al convertirse en el entrenador del equipo de novatos de los Timberwolves de Minnesota.

La salida forzosa

Greivis Vásquez jugó por última vez al baloncesto en el año 2016. Vestía el uniforme de los Nets de Brooklyn y enfrentaba a los Bucks de Milwaukee. El latino sintió una molestia, nuevamente, en el tobillo derecho, una situación conocida en su organismo. Aunque en principio se mostraba como algo de fácil solución, se trató de un caso que lo bajó por completo de ese autobús con el que esperaba recorrer durante muchos años más la competición.

Pero el físico le dio la espalda y el sueño se esfumó por completo. En redes sociales y demás entrevista ha asegurado que su carrera no está acabada, pero sus contradicciones pueden más que él: Vásquez no ha podido hacer la rehabilitación debida tras cuatro operaciones en la zona porque el área no aguanta el peso de su cuerpo. No puede saltar, no puede correr y camina con dificultad. En un deporte donde es menester imponerse con un salto para superar al rival, solo en un plano ofensivo, también en defensa, el venezolano vio con el pasar de los meses más lejos esa meta de regresar.

En junio, el base compartió en su cuenta de Twitter que antes de que se jugara el Mundial de China, donde Venezuela verá acción, decidiría y anunciaría su futuro, un secreto a voces pero que carece de mando oficial. Hasta la fecha no ha revelado nada, pero por sus nuevas responsabilidades todo parece indicar que sus nuevos retos estarán en el banquillo y no sobre la duela.

Cómo crecer

La relación entre Vásquez y los Pelicans es un enorme ganar-ganar. Por el lado del aún jugador está abierta la posibilidad de conseguir de manera fija una nueva materia en su carrera, una en donde le tocará reforzar aspectos de su juego ahora traducidos como mentor, aprendiendo de viejos exponentes de la disciplina sobre cómo impartir conocimiento. Si es complicado codificar la lectura que un coach le brinda a cada etapa de un compromiso, más difícil es plantear las acciones a tomar. Hay una brecha enorme entre decidir y ejecutar y solo unos pocos virtuosos cuentan con las herramientas para transmitir de la mejor manera posible toda su veteranía como entrenador.

Para la franquicia, uno de los puntos más importantes de esta relación es afianzar un producto que debería encontrar grandes resultados a largo plazo. De entrada, no es que Vásquez se esté formando para un día dirigir a Nueva Orleans, eso lo decidirá el tiempo y su evolución en este cargo, pero sí podría verse como un matrimonio en el cual el venezolano llevará la batuta para acercarse con su muy cercana experiencia del juego a nóveles exponentes.

Si algo tiene a su favor el latino son las circunstancias que lo llevaron a llegar a lo más alto del baloncesto. A diferencia de la mayoría de sus colegas, Vásquez subió escalón a escalón luchando contra la adversidad. Primero, al obtener una beca a temprana edad que lo llevó a salir de su país; después, a adaptarse a otro territorio, otro idioma, otro clima y diferentes culturas.

El piloto no solo superó todo eso, su trabajo previo a ser tomado en el draft de 2010 fue excepcional, al punto de irse por todo lo alto de la Universidad de Maryland, donde hoy es recordado con mucho cariño. Vásquez llegó a la NBA para defender los colores de los Grizzlies de Memphis; Hornets de Nueva Orleans (hoy Pelicans); Kings de Sacramento; Raptors de Toronto; Bucks y Nets. Esa vida de peregrino que a muchos frustraría al no logras establecerse para él se convirtió en un mayor aprendizaje.

Con cada equipo, un sistema diferente; con cada entrenador, una filosofía distinta. Vásquez es un abanico de opciones que solo se consigue una vez el retiro toca la puerta y en su caso, solo falta hacerlo oficial. El deporte nunca se desliga de quienes lo aman. Eso lo sabe él, ahora en rol de mentor.