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Un Recuerdo: Los cuatro latinos que ayudaron a romper la Maldición de Ruth

Los dominicanos Manny Ramírez, David Ortiz y Pedro Martínez, y el colombiano Orlando Cabrera contribuyeron. Este sábado se cumplen 14 años de la caída del conjuro más famoso del béisbol

Cuenta la leyenda que todas las penurias de los Medias Rojas de Boston entre 1920 y 2003 son culpa de una obra de teatro llamada “Rochel, Rochel”. Las sillas de mando de los patirrojos de los albores del siglo XX eran aficionadas a las tablas de los escenarios, y por eso vendieron a los Yanquis de Nueva York a Babe Ruth, naciente estrella para aquel entonces, con el fin de inyectarle dinero al musical.

Grave error.

En el Fenway Park nunca más se celebró una Serie Mundial. Todo era un mar de llantos y ecos de frustraciones.

Dicen que no hay mal que dure mil años y el de Ruth vivió por 84 años. El conjuro fue roto en 2004 y con una de las formas más espectaculares en el béisbol. Los BoSox le remontaron la Serie de Campeonato a los Yanquis, luego de estar abajo 3-0. Fue como el teatro: Excitante y con giros de trama.

La Serie Mundial fue contra los Cardenales de San Luis de Albert Pujols, quien venía de ser el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Nacional.

Entre los hombres que terminaron con el maleficio del Bambino estaban cuatro latinos, y cuada uno de ellos fue vital a su manera. Los tres dominicanos son leyendas del equipo: Manny Ramírez, David Ortiz y Pedro Martínez. El otro fue un colombiano: Orlando Cabrera que, si bien no tuvo un aporte significativo ofensivamente, se encargó del campocorto.

Martínez, en ese momento, no solo fue el más trascendente entre los latinoamericanos de Boston. También lo fue sobre todos los peloteros de la Serie Mundial. Pegó siete hits en 17 turnos, con un jonrón, cuatro carreras remolcadas y dos anotadas. Fue considerado el Más Valioso y un pilar para que los patirrojos barrieran a los pájaros en cuatro encuentros.

Ortiz y Martínez tampoco deslucieron. El primero bateó para .308 de promedio, sacó una bola y fletó a cuatro compañeros. El lanzador, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, estuvo enorme en el tercer careo y no aceptó anotaciones en 7.0 innings; solo se le embasaron cuatro hombres, tres por hits y uno por boleto.

Cabrera tiene su anillo de campeón luego de haber dado cuatro imparables en 17 chances lícitos. Impulsó trío de anotaciones y pisó el plato tres veces.

Es verdad que hubo muchos responsables de aquel festivo año de los Medias Rojas. El manager Terry Francona, el gerente general Theo Epstein, Jason Varitek, Kevin Millar, Bill Mueller, Johnny Damon, Curt Schilling y Keith Foulke, por nombrar algunos.

Pero la historia latinoamericana, sobre todo los hispanos de Boston, recordarán que la gran Maldición del Bambino también cayó por el aporte de Cabrera, el Big Papi, Pedro y Manny… Sobre todo Manny.

Por cierto, si no tiene nada que festejar este sábado, emplee esta excusa: Se cumplirán 14 años de la caída del conjuro.