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La depresión no debe ser subestimada - esto es lo que debes saber

Una enfermedad real que debe ser tratada por profesionales expertos en la materia

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La depresión es una enfermedad médica común y grave que afecta negativamente a cómo se siente, la forma en que piensa y cómo actúa el paciente. Los médicos llaman a esta afección "trastorno depresivo" o "depresión clínica".

El sentimiento de tristeza es algo que todos experimentamos, una reacción normal a momentos difíciles que vivimos y generalmente pasa con un poco de tiempo. Sin embargo, cuando una persona tiene depresión, presenta síntomas que interfieren con la vida diaria y el normal funcionamiento, y debe ser tratada por profesionales. Esta es una enfermedad que puede causar dolor tanto para la persona con depresión como para aquellos que se preocupan por el paciente. No se trata de un signo de la debilidad de una persona o un defecto de carácter.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

La tristeza es solo una pequeña parte de la depresión e incluso algunos pacientes pueden no sentir tristeza en absoluto. Esta enfermedad tiene muchos otros síntomas, incluidos los físicos.

Tristeza permanente, ansiedad o sentirse "vacío"; desesperanza, pesimismo, sentimientos de culpa, inutilidad o impotencia; pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades; disminución de la energía, fatiga, sentirse "ralentizado"; dificultad para concentrarse, recordar, tomar decisiones; dificultad para dormir, despertar temprano en la mañana o dormir demasiado; cambios de apetito y/o peso, pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio; inquietud, irritabilidad y síntomas físicos persistentes, son todos síntomas que pueden estar alertando sobre la depresión en la persona.

No todos los pacientes experimentan todos los síntomas. Algunas personas presentan solo algunos síntomas y otras pueden experimentar tienen varios. La gravedad y la frecuencia de los síntomas, y cuánto duran, varán dependiendo del individuo y su enfermedad particular. Los síntomas también pueden variar según la etapa de la enfermedad.

¿Por qué ocurre la depresión?

Muchos factores pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la depresión, incluida la genética, la biología y la química del cerebro y eventos de la vida como un evento traumático, la pérdida de un ser querido, una relación difícil, una experiencia en la infancia o cualquier situación estresante.

Esta enfermedad puede presentarse a cualquier edad, pero a menudo comienza en la adolescencia o principios de los 20 o 30 años. La mayoría de los trastornos crónicos del estado de ánimo y la ansiedad en los adultos comienzan con altos niveles de ansiedad en los niños. De hecho, los altos niveles de ansiedad de un niño podrían significar un mayor riesgo de depresión como adulto.

La depresión puede coincidir con otras enfermedades médicas graves, como la diabetes, el cáncer, las enfermedades cardíacas y la enfermedad de Parkinson. La enfermedad puede empeorar estas condiciones y viceversa. En algunos casos, los medicamentos que se toman para las otras enfermedades pueden causar efectos secundarios que contribuyen a la depresión.

Tipos de depresión

Depresión grave: presenta síntomas graves que interfieren con la capacidad de trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Un episodio puede ocurrir solo una vez en la vida de una persona, pero más a menudo, el individuo tiene varios episodios.

Trastorno depresivo persistente: Se presenta como un estado de ánimo deprimido que dura al menos 2 años. Una persona diagnosticada con trastorno depresivo persistente puede tener episodios de depresión mayor junto con períodos de síntomas menos graves, pero los síntomas usualmente duran alrededor de 2 años.

Otras formas de depresión son levemente diferentes, o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas:

Depresión psicótica: Ocurre cuando la persona tiene depresión severa además de alguna forma de psicosis, como tener creencias falsas perturbadoras o una ruptura con la realidad (delirios), o escuchar o ver cosas molestas que otros no pueden oír o ver (alucinaciones).

Depresión posparto: Cuando los cambios hormonales y físicos y la nueva responsabilidad de cuidar a un recién nacido son extremadamente abrumadores para la madre. Se estima que del 10 al 15 por ciento de las mujeres experimentan depresión posparto después de dar a luz.

Trastorno afectivo estacional: Caracterizado por el inicio de la depresión durante los meses de invierno, cuando hay menos luz solar natural. La depresión generalmente disminuye durante la primavera y el verano. Esta forma de la enfermadad puede tratarse eficazmente con fototerapia, pero casi la mitad de las personas con este trastorno no mejora solo con este tratamiento. Los medicamentos antidepresivos y la psicoterapia pueden reducir los síntomas.

Trastorno bipolar: Aunque es diferente de la depresión, se incluye en esta lista ya que alguien con trastorno bipolar experimenta episodios de estados de ánimo extremadamente bajos (depresión). Pero una persona con trastorno bipolar también experimenta un estado de ánimo extremadamente elevado (llamado "manía").

¿Cuál es el tratamiento?

La depresión es tratada con medicamentos, terapia de conversación (donde una persona habla con un profesional capacitado sobre sus pensamientos y sentimientos, a veces llamada "psicoterapia"), o una combinación de ambos. El tratamiento es personalizado, no hay un procedimiento para los casos en común.

Para diagnosticar la depresión, el médico o proveedor de atención médica examina y habla con el paciente. El doctor puede hacer un examen físico y hacer preguntas sobre la salud y los síntomas del individuo. No hay pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar específicamente la depresión, pero el médico también puede pedir algunas pruebas de laboratorio para descartar otras afecciones.

Si conoces a alguien que está deprimido, también te afecta. Lo más importante que puedes hacer es ayudar a tu amigo o familiar a obtener un diagnóstico y el tratamiento adecuado. Es posible que necesites hacer una cita y acompañarlo a ver al médico. Alienta a la persona a seguir las recomendaciones o buscar diferentes opciones de tratamiento si no mejora después de 6 a 8 semanas.