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Mexicano cuenta su experiencia cruzando la frontera


Tras años de frustración en su país natal, el joven cambia de vida en el gabacho

Ana Carina Castillo | 3/1/2018, 2:27 p.m.
Mexicano cuenta su experiencia cruzando la frontera

Ante la desesperación por la falta de recursos económicos para pagar sus estudios universitarios y suplir las necesidades básicas de la familia, el acapulqueño Carlos Olivares tomó la decisión de abandonar la carrera de administración de Empresas y jugársela en las calles mexicanas en cuanto oficio apareciera con el fin de que él y los suyos tuvieran una mejor calidad de vida.

El joven de 24 años de edad cuenta que al su padre quedar sin trabajo y se enfermara de diabetes, como hijo mayor, asumió la responsabilidad de mantener a sus progenitores y tres hermanos. Situación que lo llevó a trabajar como albañil, pintor, taxista, vendedor en tiendas de abarrotes y cocinero; pero tristemente su realidad no cambiaba.

“A pesar de mi esfuerzo no crecía económicamente, eso me tenía desesperado; se me ocurrían muchas ideas pero hacía falta el dinero y lo que ganaba solo me alcanzaba para vivir al día”, expresa cabizbajo.

Relata que cuando estaba a punto de “tirar la toalla” y entrarse al mundo del narcotráfico recibió la propuesta de una tía de que emigrara como “mojado’’ a Estados Unidos, como ella tiempo atrás lo hizo. “No lo pensé dos veces y dije que sí”

La travesía

El viaje hacia lo que sería su desarrollo económico y personal le costó siete mil dólares y asumir el riesgo que conlleva cruzar como ilegal la frontera.

Luego de durar dos días sin salir de un cuarto de hotel, lo suben a una camioneta y lo dejan en las proximidades del muro fronterizo que con facilidad saltó, sigue por dos horas al coyote que lo condujo a California donde lo esperaba su tía.

“Mi familia dice que corrí con suerte porque a diferencia de otras personas se me hizo fácil y rápido llegar a suelo americano”.

De inmediato, Carlos consiguió trabajo como lavaplatos en un restaurante y como preparador de hamburguesas en un local de comida rápida, demostrándose que los sueños se conquistan trabajando.

Tres meses después, el deseo de superación hace que el joven siga tocando puertas, la suerte seguía de su lado, e inmediatamente se vio trabajando como cocinero.

“Aquí el dinero te alcanza y tienes la oportunidad de ahorrar y ayudar a tu familia”, señaló sonriendo el joven mexicano.

Miedo de volver a México

Estable económicamente y con el deseo de seguir prosperando anhela cumplir el sueño de tener su propio negocio en la tierra que lo vio nacer pero el miedo por la inseguridad que viven sus paisanos como producto del crimen organizado y la poca rentabilidad empresarial lo frenan cuando piensa en volver.

El joven emprendedor dijo: “me gustaría poner un negocio en México, pero ¡Diablos!, así como está mi país no me da seguridad regresar y montar algo; creo que fracasaría” y con indignación agrega: “Si México fuera otro, sin tantas matanzas, secuestros, uno tendría confianza en volver”

Agradecido

Con tan solo un año y ocho meses en Estados Unidos, Carlos Olivares ha logrado lo que por años con todo y esfuerzo no pudo conseguir en México y agradece a todo lo que influyó para ver cumplido el deseo de darle una mejor calidad de vida a su familia, a quienes con su ganancia les compró un taxi que les proporciona el dinero para su sustento.

Con gran satisfacción sostiene que no se arrepiente de haber venido como ilegal y que el tiempo que lleva aquí ha sido genial.

“He madurado, he salido adelante; en definitiva, le doy gracias a Dios, a mi familia, a mis amigos, a y a todo lo que se ha cruzado en mi camino porque gracias a ellos he tomado experiencia y calma para tomar decisiones y tener la vida que hoy llevo”.

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