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Cuando el comportamiento adolescente errático significa algo más


Emily Bazar | California Healthline | 6/19/2018, 12:18 a.m.
Cuando el comportamiento adolescente errático significa algo más
Tal vez tu hijo esté pasando más tiempo solo en su habitación. Quizás tu hija, que siempre cuida su apariencia, deja de usar maquillaje y no se ducha. | Ingram Publishing/Newscom/EFEVISUAL

Mary Rose O'Leary ha criado a tres hijos, ahora adultos jóvenes, y enseña arte y música a estudiantes de secundaria.

A pesar de su amplia experiencia personal y profesional con adolescentes, la residente de Eagle Rock, California, admite que a menudo sus comportamientos la dejan perpleja.

"Incluso si tienes hijos normales, siempre te estás preguntando: '¿Es esto normal?'", dijo O'Leary, de 61 años.

Los adolescentes pueden ser volátiles y temperamentales. Pueden poner a prueba tu paciencia, presionarte y dejarte cuestionando tu propia cordura, y la de ellos.

No estoy alucinando. Los problemas de salud mental son un problema serio y creciente: el suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes casi se ha triplicado desde la década de 1940. La tasa de niños de 12 a 17 años que tuvieron problemas de depresión clínica aumentó un 37% en una década, según un estudio reciente.

Y la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos a menudo se manifiestan en la adolescencia.

De hecho, la mitad de todas las afecciones mentales surgen hacia los 14 años y las tres cuartas partes para los 24, explicó el doctor Steven Adelsheim, director del Stanford Center for Youth Mental Health and Wellbeing, que forma parte del departamento de psiquiatría de la universidad.

A los padres, muchas veces les resulta difícil distinguir las señales de una enfermedad mental de lo que es el comportamiento típicamente errático de un adolescente.

Cuando el hijo de O'Leary, Isaac, ahora de 23 años, era adolescente, tuvo dos altercados con la policía, una vez por organizar una fiesta salvaje mientras su madre estaba ausente, y otra vez cuando él y un amigo se subieron al tejado y comenzaron a dispararse con escopetas de aire comprimido.

O'Leary no le dio importancia a esos incidentes, pensando que eran cosas de adolescentes. Pero comenzó a preocuparse cuando, en medio de su proceso de divorcio, notó que Isaac se comportaba de manera inusual. Se quejaba de dolores de estómago y acumulaba ausencias a la escuela.

Fue entonces cuando decidió que era hora que la familia visitara a un terapeuta. "Se trataba de entender lo que era normal para mis hijos", explica.

O'Leary tenía razón. Los expertos dicen que el primer paso para reconocer una posible enfermedad mental en los hijos es conocer sus hábitos y patrones, detectar cuándo se desvían de ellos, y crear un entorno en el que se sientan cómodos hablando con los padres.

En lugar de pedirle a tu hijo que hable, comparte con él una actividad que le brinde la oportunidad de abrirse: cocinar la cena juntos, pasear al perro, dar un paseo, dijo Tara Niendam, profesora asociada de psiquiatría en la Universidad de California-Davis.

"Solo quieres saber cómo les está yendo como persona. ¿Cómo van las cosas en la escuela? ¿Cómo están los amigos? ¿Cómo están durmiendo?", explicó.

Como parte de este proceso de acercamiento al adolescente, controla y limita su actividad en las redes sociales, aconsejó la doctora Amy Barnhorst, vicepresidenta de salud mental comunitaria en el departamento de psiquiatría de UC-Davis.

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