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Inmigrante dominicana impacta a la comunidad de Boston con obras sociales


Patricia Sánchez, presidenta de LULAC Evolution Boston, cuenta cómo se dedicó a su vocación de servir

Ana Carina Castillo | 2/27/2018, 2:21 p.m.
Inmigrante dominicana impacta a la comunidad de Boston con obras sociales
Patricia Sánchez, presidenta de LULLAC Evolution Boston, cuenta cómo se dedicó a su vocación de servir. | Foto: Cortesía Patricia Sánchez

El llegar como inmigrante a la ciudad de Boston siendo madre soltera y con la incertidumbre de no saber qué hacer, en una metrópolis desconocida no fue impedimento para que el temple y el deseo de cambiar su entorno llevaran a Patricia Sánchez a involucrase en obras sociales, convirtiéndose, en poco tiempo, en la presidenta de LULAC, Evolution Boston, (concilio 12149).

Desde el 2008, a través de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), la dominicana ha logrado impactar la vida de muchos latinos que como ella creen que es posible salir adelante en un país que, con sus barreras, brinda la oportunidad del “sueño americano”.

Entre los aportes dados a la comunidad destacan el apoyo y asistencia en defensa de los derechos de los inmigrantes, la premiación a mujeres y hombres latinos que contribuyen con sus trabajos al crecimiento de la comunidad, así como la celebración del día de los Santos Reyes, manualidades, charlas de formación, orientación para adquirir la ciudadanía, entre otras actividades.

“El caminar no ha sido fácil. Me ha tocado enfrentar a personas negativas que han querido detener la obra. A pesar de todo esto continuaré, con el favor de Dios, desarrollando este y otros proyectos”, dijo Sánchez, muy segura.

Agregó que es responsabilidad de la entidad que preside extender programas y actividades que mejoren los valores humanos, artísticos, culturales y educativos de la comunidad.

“Nuestra visión es continuamente crear y estimular a líderes que transmitan un mensaje claro y preciso de crear un mundo mejor para todos a través de buenos principios y una educación donde los valores prevalezcan”, opinó.

Luego de agradecer a dios, a su madre -a quien considera su heroína- sus tres hijos y 14 hermanos, exhortó a la comunidad inmigrante a no rendirse por más pruebas que se le presenten en el camino.

“No se detengan, siempre habrá una luz en el camino, es momento de, como latinos, levantarnos, unirnos y luchar por nuestros objetivos”.

La también psicóloga industrial y administradora de empresas comentó que no debemos olvidar de dónde venimos, y que haciendo lo correcto podemos alcanzar nuestros sueños.

“Blancos, negros, americanos, hispanos, todos somos iguales. Es hora de vivir en armonía, trabajar por la paz y la preservación de las buenas costumbres”.

En su patria

“Si los grandes líderes regresaran a su misión de servicio, pronto el mundo sería lo que soñamos”, dijo Patricia.

Patricia Sánchez no se conforma con dar lo mejor de sí a los residentes de Massachusetts sino que junto a su familia dirige en su en su país natal, República Dominicana, la fundación "Un Niño con Esperanza".

Esta entidad se dedica a brindar ayuda a los infantes que sufren quemaduras, maltratos y que con los pocos recursos de sus padres no pueden disfrutar de lo más sencillo, como un juguete en Navidad.

“Para mí es un privilegio servir como vicepresidenta de este proyecto familiar; no hay palabras que describan lo que siento al poder dar un poco de todo lo que Dios me ha dado a los demás”, dijo sonriente.

Sostuvo que como próxima meta tienen contemplado asentar la fundación en el estado de Massachusetts y extender la obra a cuantos niños sea posible.

Mensaje

La filántropa afirmó que está abierta a prestar su asesoramiento a quienes deseen emprender el “hermoso” camino del servicio.

Aseveró que todos tenemos algo que aportar a los demás y que al hacerlo la satisfacción, la alegría y la paz sobreabundarán en nosotros.

“No nos llevemos los dones que Dios nos regaló a la tumba sin ponerlos al servicio de los demás pues como dijo mi admirable madre Teresa de Calcuta, “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

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