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Una larga Copa Libertadores culmina con River Plate como campeón


Casi un mes después se llevó a cabo en compromiso de vuelta, con el Santiago Bernabéu como sede

Jonathan Soto | 12/13/2018, 7:28 p.m.
Una larga Copa Libertadores culmina con River Plate como campeón
MONARCAS. Alzaron su cuarto trofeo de Copa Libertadores | EFE

La acción, como un baño de agua fría, congelaba a un River Plate que hizo del descanso su momento más importante del juego, lapso en el que el orden y la arenga fueron clave para planificar el complemento. Así, Lucas Pratto puso el empate a los 23 minutos de la segunda parte luego de ser habilitado de manera oportuna por su compañero Ignacio Fernández.

El marcador no se movería más en los 90 minutos, obligando que el global de 3-3 estirara aún más una cita que parecía eterna y en la que en la prórroga River Plate aprovechó una temprana expulsión por doble amonestación del volante Wilmar Barrios para hacerse grande en la media hora restante.

El colombiano Juan Quintero puso el 2-1 con un espectacular remate de pierna izquierda a los 19 minutos del tiempo extra, mientras que Gonzalo Martínez, ya en los segundos finales y sin el arquero como obstáculo, puso cifras definitivas para bajar el telón de una final que será más recordada por hechos violentos y de dudoso desarrollo que por la fiesta del fútbol.

¿Por qué España?

La pregunta del millón de dólares. Cuando se suspendió por tiempo indefinido la vuelta de la final, quedó de parte de la Conmebol, así como de los presidentes de los equipos involucrados acordar no solo un espacio en el calendario, también debía tomarse en cuenta una nueva sede luego de los lamentables hechos que terminaron con el ataque al autobús de Boca Juniors. Era una realidad que llevar ese duelo por el título al interior de Argentina no solucionaría las cosas, por lo que se empezaron a barajar opciones en el exterior.

Los primeros reportes situaron al choque en Asunción, capital paraguaya. Un oficial de policía con supuesto conocimiento del tema señaló a una radio local que se estaban haciendo los estudios pertinentes para la organización del espectáculo, prometiendo un fuerte operativo de seguridad en la zona; sin embargo, parece que se trató no más que de un rumor que con los días perdió peso.

Pero ello no fue sustituido por la información de algún escenario de la zona como verdadero protagonista para recibir a los elementos y fanáticos de cada club; todo lo contrario, conforme avanzaron los días aparecieron sitios que nadie esperaba, con Génova, en Italia, y Abu Dabi, sede del Mundial de Clubes, como sitios que se ofrecieron para albergar el compromiso, este último como alternativa de peso ante la cercanía de la última copa del año.

Mientras esto ocurría apareció de repente una noticia que tapó al resto como si de un eclipse total se tratara: el estadio Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid, se ponía a la cabeza entre la lista que se barajaba desde la Conmebol para jugar la vuelta. El marco no era despreciable si se analizaba de forma aislada pues esta es una de las catedrales del fútbol mundial, epicentro de eventos de alta talla y punto de referencia en el mundo de la disciplina.

No obstante, un problema lógico aparecía en el camino: la definición de la Copa Libertadores de América se iba a jugar en Europa. Nada de esto tenía sentido, pero poco pareció importar a los jerarcas del balompié, quienes parecen que ponderaron el precio de un gran postor como Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, dueño de la casa ubicada en la capital española, caso que no alteró en lo más mínimo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Ese mismo hombre ha sido crítico en repetidas ocasiones de la celebración de un compromiso de liga española el próximo año en Miami, como si de dos situaciones diametralmente opuestas se trataran. Hasta hoy se desconoce el porqué de su doble discurso, mientras que en Italia, por ejemplo, se confirmara a Arabia Saudí como sede de la Supercopa italiana. El hecho, pese a que no cuenta con pruebas contundentes, invita a pensar en aquellos casos recientes en los que viejos gerentes de distintas federaciones de fútbol usaron su poder para lucrarse de distintos eventos, haciendo de un deporte que une, un negocio sucio que acabó con varios de ellos tras las rejas.