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Participación de mujeres en las elecciones de medio término marcó un hito en la historia de EE.UU.


Las mujeres con educación universitaria ayudaron a los candidatos demócratas a ganar y tomar mayoría en la Cámara de Representantes

Nota de Prensa | 12/6/2018, 4:53 p.m.
Participación de mujeres en las elecciones de medio término marcó un hito en la historia de EE.UU.
ELECCIONES. Las mujeres con educación universitaria, en particular fueron las que ayudaron a los candidatos demócratas | Cortesía

Los resultados en las elecciones de medio término dieron el control de la Cámara de Representantes a los demócratas. Mientras que los republicanos, por su parte, mantuvieron su poder en el Senado.

Los demócratas consiguieron su nueva mayoría en la Cámara Baja tras arrebatar escaños a sus rivales en distritos suburbanos con un mayor nivel educativo y económico. Pues recordemos que los votantes de los suburbios optaron por los demócratas con un margen de casi 10 puntos porcentuales, según una encuesta nacional realizada al electorado por AP VoteCast.

Las mujeres con educación universitaria, en particular fueron las que ayudaron a los candidatos demócratas, motivadas en parte, por una profunda oposición a la agenda nacionalista de Trump y a su retórica con motivaciones raciales.

La brecha de género se ha ido incrementado ciclo tras ciclo y muestra de ello fue la participación de las mujeres en estas elecciones.

"Esta victoria es para todos nosotros", dijo Debbie Mucarsell-Powell, la primera Ecuatoriana-Americana que ganó un asiento en el Congreso.

"No solo ganamos el distrito número 26 del Congreso, hemos tomado una posición para todas las familias trabajadoras en el sur de la Florida".

Pero las victorias demócratas se limitaron a la Cámara. El panorama en el Senado contó una historia diferente, la de una parte del país totalmente distinta.

Los republicanos incrementaron su mayoría en la Cámara Alta con el respaldo de la misma coalición de votantes que llevó a Trump a la Casa Blanca hace dos años: blancos sin formación universitaria, especialmente hombres, en estados más conservadores y rurales. Los candidatos del Partido Republicano derrotaron a senadores demócratas en Dakota del Norte, Indiana y Missouri.

Los éxitos republicanos parecieron reforzar la política que se esconde tras el mensaje de cierre de campaña de Trump, una mezcla de sombrías e inexactas advertencias sobre una “invasión” de migrantes a través de la frontera con México. Este miedo podría haber motivado a los republicanos.

Con cada uno de los partidos al frente de una de las cámaras del Congreso y una nueva elección presidencial cada vez más cerca, está divisiones serán una característica para definir la política estadounidense hasta 2020. Cada formación tiene ahora una plantilla para el éxito en la época de Trump, y pasarán los dos próximos años intentando replicarla.

Los resultados de las legislativas son una promesa a largo plazo para los demócratas, una formación que quedó desterrada al ostracismo político en 2016.

Algunos estados de tendencia demócrata que se rindieron ante Trump hace dos años - Michigan, Wisconsin, algunos distritos de Florida y Pennsylvania- volvieron a dar un giro a la izquierda el martes, eligiendo a demócratas como gobernadores y para escaños clave en el Senado.

La demografía seguirá siendo un problema para los republicanos, en un país cada vez más diverso. A menos que la formación pueda hacer crecer su interés entre las minorías y los jóvenes.

Durante este año electoral, el presidente pasó poco tiempo intentando convencer a sus críticos o atrayendo a los votantes con alto nivel de educativo de vuelta a la órbita republicana. Por el contrario, se centró en los asuntos que le ayudaron a ganar en 2016, mostrándose especialmente duro en cuestiones de política migratoria.

Pero esas mismas maniobras políticas le costaron al primer mandatario la Cámara de Representantes, ya que la batalla por su control se libró en distritos suburbanos moderados en los que Trump perdió hace dos años. Tanto la fortaleza de la economía como el plan fiscal proempresarial que los republicanos creyeron que calarían entre los electores adinerados y con más formación de esas zonas, quedaron eclipsados por el dirigente.

Trump se enfrenta ahora a una encrucijada mientras se adentra en su propia campaña de reelección. Puede moderar sus políticas y tácticas para intentar ganarse a los votantes que se alejaron de los republicanos este año. O podría concluir que la misma coalición de votantes que lo llevó a la Casa Blanca hace dos años, volverá a respaldarlo en masa cuando vea su nombre en la boleta electoral.