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De Guantánamo a las universidades más prestigiosas de Estados Unidos


La historia del escritor Jorge Castillo Olivera y Nancy Alfaya Hernández en su lucha por los derechos humanos en Cuba y Latinoamérica

Por: Daisy Novoa Vásquez | 8/1/2018, 5:21 p.m.
De Guantánamo a las universidades más prestigiosas de Estados Unidos
Jorge Castillo Olivera y su esposa Nancy Alfaya Hernández | Foto: cortesía

Jorge Castillo Olivera es un reconocido periodista y escritor disidente del régimen castrista quien junto a Nancy Alfaya Hernández, su esposa, han trabajado por los derechos humanos del pueblo cubano. Actualmente, ambos se encuentran en los Estados Unidos trabajando por la desmitificación que muchos tienen del modelo cubano, y de demostrar que las tendencias Marxistas/Leninistas que se están dando en Latinoamérica, como en el claro caso de Venezuela, no son factibles ni idóneas.

Jorge y Nancy aseguran haber vivido en carne propia los abusos de poder y las privaciones de derechos básicos bajo estos modelos, que de acuerdo a ellos, en teoría son admirables pero que en la práctica, sobre todo en países corruptos como los latinoamericanos, crean más desigualdad y facilitan la represión y enriquecimiento de una élite selecta y abusiva.

A pesar de que actualmente Jorge y Nancy se encuentran en los Estados Unidos y de que en teoría podrían quedarse aquí, ambos han decidido firmemente regresar a Cuba a continuar con su lucha “desde adentro,” cosa que desconcierta a muchos puesto a que ambos sufrieron fuertes sanciones y represiones de todo tipo y podrían volver a sufrirlas al regresar.

Jorge, quien trabajó para la televisión cubana por casi una década, en 1993 cansado y desilusionado con el gobierno manifestó públicamente su descontento a través de Radio Martí, con sede en Miami, convirtiéndose así abiertamente en un disidente. Años después, en mayo de 2003, durante la llamada “Primavera Negra de Cuba” fue encarcelado formando parte del Grupo de los 75 y sentenciado a 18 años en prisión de los cuales pasó nueve meses en confinamiento solitario en Guantánamo.

Luego de esto, su destino y el de su familia no volverían a ser los mismos. Nancy, como esposa de un disidente, asegura haber sufrido vigilancia, acoso constante y tortura psicológica antes, durante y después de que su esposo fuera arrestado, pero no dejó que el miedo la venciera. En su lucha por ayudar a su esposo y a otros disidentes fue una de las fundadoras de Las Damas de Blanco, un grupo que luchó por los derechos de los prisioneros y que creó conciencia nacional e internacional sobre los abusos de poder y violación de los derechos humanos de este grupo de 74 hombres y una mujer que Amnistía Internacional describió como “prisioneros de conciencia”.

La larga condena de Jorge jamás se completó y fue liberado condicionalmente por motivos de salud y sólo por la fuerte presión que ejercieron agencias internacionales, líderes religiosos y políticos e intelectuales mundiales, como Noam Chomsky, que condenaron estos arrestos.

Actualmente Jorge está a punto de completar una beca en la universidad de Brown, y anteriormente completó una beca en la Universidad Harvard, y aunque actualmente todo parece pertenecer al pasado, Jorge podría ser nuevamente encarcelado si regresa a Cuba. Jorge con sus libros y trabajo ha dado voz a los derechos de su gente y ha ayudado a crear una conciencia social dentro y fuera de la isla. Sus escritos y testimonios demuestran que los abusos de su gobierno son más bien silenciosos y psicológicos, pero no por eso menos dañinos y terribles que los abusos físicos a la que la gente está acostumbrada a ver y oír en los medios, y por eso urge a que no se olvide de que la realidad que se vive en Cuba es de injusticia por más libertades que aparentemente esté dando el gobierno a su gente, y por más tranquila y limpia que parezca la situación interna. Por su parte, Nancy ha hecho mucho como una de las creadoras de Las Damas de Blanco, pero también con su labor en el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en Madrid, para el que colabora con informes sobre las violaciones sistemáticas que se cometen en su patria. Ambos dicen que se necesita gente dentro de la isla para defender los derechos fundamentales de su gente. “¿Si todos salimos quién queda adentro?” me dijeron. Para entender mejor su historia y su fuerte convicción de regresar, a pesar de las represalias a los que podrían ser sometidos, los entrevisté:

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