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Ya estamos advertidos: Boston debería prepararse para una tormenta como Irma

Los datos indican que cada vez habrá más inundaciones, tormentas y olas de calor en nuestra ciudad. Entérese qué se está haciendo a nivel local y qué puede hacer usted para estar preparado
Un hombre monta su bicicleta a lo largo de Mercury Drive en Houston durante la tormenta tropical Harvey.

Un hombre monta su bicicleta a lo largo de Mercury Drive en Houston durante la tormenta tropical Harvey. Jabin Botsford — The Washington Post

El cambio climático dejó de ser un problema del futuro y se convirtió en uno del presente. Aunque las poderosas tormentas Irma y Harvey no pasaron por nuestra región, afortunadamente, eso no quiere decir que algo así no pueda ocurrir en un futuro nada lejano. El cambio climático está tocando nuestra puerta.

Tal vez recuerde usted el duro invierno que tuvimos hace dos años, que batió récord como el más nevado que se haya registrado en la historia de Boston. En esa oportunidad, en el lapso de cinco semanas hubo una precipitación de 106 pulgadas de nieve. Se suspendieron días de clases, los negocios locales de la ciudad vieron sus ventas disminuidas, los empleados no pudieron llegar a sus trabajos porque las vías y los medios de transporte estaban colapsados. El invierno pasado fue más suave en términos de nieve, sin embargo hubo más días por debajo de los 0 grados Fahrenheit que el promedio, y problemas como tuberías congeladas que impedían la corriente de agua, y más dinero en facturas de electricidad y gas. Si nos vamos al verano, este último fue uno de los más secos y calurosos en la historia de Boston. El cambio climático ha influenciado todos estos fenómenos.

Las investigaciones y los datos sugieren que cada vez tendremos más episodios meteorológicos extremos, como inundaciones, tormentas y olas de calor, que podrían afectar seriamente las infraestructuras urbanas tales como redes de transporte, redes de alcantarillado. Pero también redes de suministro de alimentos e incluso la salud de las personas. Las ciudades, al calentarse más que las áreas rurales, crean “islas de calor”, que representan un riesgo grave para la salud para los niños y adultos mayores.

Esto quiere decir que nuestros seres queridos, comunidades, pertenencias e inversiones se encuentran en áreas propensas a inundaciones, sequías, olas de calor y otros desastres naturales. Y tal vez no sabemos que en realidad sí somos vulnerables, y mucho menos en qué proporción.

El vecindario de East Boston es una zona de alto riesgo de inundaciones por su cercanía al nivel del mar. Pero además, sabemos que las poblaciones donde hay una gran proporción de residentes pertenecientes a minorías étnicas, como es el caso de este barrio, son aún más vulnerables a las consecuencias de catástrofes naturales.

De acuerdo con datos de Climate Central, una organización sin fines de lucro que se encarga de investigar y reportar científicamente los fenómenos asociados al cambio climático, hay 7300 personas en East Boston que están en riesgo de padecer los embates de inundaciones y tormentas, de las cuales 3975 son inmigrantes hispanos. Junto a las personas, hay unas 3000 propiedades ubicadas en la zona roja, valoradas en 840 millones de dólares.

Los puntos más críticos en riesgo de inundación en East Boston son la zona donde Greenway se conecta con el Waterfront, y alrededor de las estaciones de Orient Heights y Wood Island. “Las personas que viven allí deben saber que están en la zona de riesgo y comprar un seguro para inundaciones”, recomienda Mia Goldwasser, gerente de preparación climática en la oficina de ambiente y energía de la Alcaldía de Boston.

“Es importante destacar que, independientemente del cambio climático, en cualquier momento Boston puede ser impactado por una tormenta severa, y tenemos que estar preparados para ello”, dice Phillip Giffee, director ejecutivo de Neighborhood of Affordable Housing. “Si una tormenta como Sandy, que ocurrió hace unos años en Nueva York, viniera a East Boston, vamos a ver inundaciones en el área de Central Square, en el Greenway, al norte y sur del Waterfront, en el aeropuerto, en la estación del metro del aeropuerto…todas estas zonas están sujetas a los efectos de una tormenta grande, que puede ocurrir en el presente”.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Es fundamental que dejemos de ver el tema de adaptación al cambio climático como algo lejano y pasemos a convertirlo en una oportunidad para fortalecer y dar sustentabilidad a nuestras comunidades ahora. Estas son algunas acciones que podemos tomar:

-Identifique si usted vive en una zona de alto riesgo. Revise los mapas disponibles en el website climateready.boston.gov.

-Si está ubicado en una zona de riesgo, considere adquirir un seguro de inundaciones.

-Elabore un plan de contingencia con sus familiares o vecinos, en el que cada quien sepa qué hacer en caso de que ocurra un desastre natural, y se discuta un punto de encuentro, un lugar para los objetos de valor, se prepare un kit de emergencia y estrategias para estar a salvo.

-Si el sistema de calefacción o electricidad de su casa está en el sótano, planifique una manera de subirlo a otro piso más elevado, o si usted alquila, converse con el arrendador sobre esta posibilidad.

-Involúcrese con las actividades comunitarias relacionadas con educar a la población sobre este tema. Comuníquese con la NOAH (Neighborhood of Affordable Housing) y ofrézcase como voluntario o pida más información.

-Apoye iniciativas de plantación de árboles en su vecindario.

-Hable con sus vecinos sobre este problema. Hágales ver que es importante.

-Disminuya el uso y abuso del automóvil. Camine más, use la bicicleta o haga un pool con otros vecinos.

-Cambie los bombillos incandescentes a ahorradores. Aunque son más caros, los LED son más ecológicos y ahorran energía.

-Aísle bien los hogares para que no entre el frío o el calor por las rendijas de las ventanas. Esto puede ayudarle a reducir el gasto energético hasta en un 20%.

-Compre productos de enfriamiento, calentamiento, y otros aparatos electrónicos que utilicen la energía de manera eficiente.

-Aplique las tres R’s: reducir, reutilizar y reciclar. Trate de disminuir la producción de basura. Compre lo que pueda comer, sírvase porciones que pueda terminar, coma lo que ha guardado en el refrigerador antes que se dañe, etc. Si puede, considere hacer un compost en su patio. Al comprar escoja productos orgánicos y de empresas responsables y productos que utilicen menos empaques.

-No use bolsas plásticas ni pitillos o sorbetes para beber.

-Haga uso eficiente del agua en el hogar. Duchas cortas, uso esporádico de la bañera, métodos eficientes de lavado de platos, cierre el agua mientras se lavas los dientes y afeita. Repare fugas de agua lo antes posible. Utilice grifos de baños, duchas y cocina que sean ahorradores.

Esta es nuestra realidad, nuestro presente. Pero nuestro futuro aún no está escrito y lo podemos cambiar. Solo se requiere el compromiso y la movilización de los diferentes actores del sector público, privado y sociedad civil, fortaleciendo y asumiendo sus responsabilidades para poder, juntos, alargar la vida de nuestro planeta.