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Airbnb ha crecido mucho en East Boston ¿Esto es bueno o malo?


Boston continúa enfrentando el reto de la falta de viviendas accesibles, y el crecimiento de Airbnb comienza a tener un gran impacto en la economía de nuestros vecindarios

Tibisay Zea | 11/30/2017, 8:55 p.m.
Airbnb ha crecido mucho en East Boston ¿Esto es bueno o malo?
Airbnb fue lanzada en 2008 y es una empresa con base en San Francisco, California | Foto: Open Grid Scheduler / Grid Engine

“Hay muchos residentes que subsidian su hipoteca o su propio alquiler sub arrendando un cuarto del apartamento donde viven, por Airbnb. Si el alcalde se posiciona contra de eso, está poniendo en riesgo la vivienda de muchas personas”, dijo. De acuerdo con Airbnb, el 80 por ciento de los huéspedes simplemente rentan alguna cuarto de la unidad donde ellos viven.

“Esta situación deja muy vulnerables a muchos inquilinos, porque dependen de Airbnb para poder pagar una renta que de otra manera no podrían costear, y en la mayoría de los casos sub alquilar es ilegal y razón suficiente para pedir un desalojo”, menciona.

El costo promedio de estos alojamientos en East Boston es de $117 por noche, mucho más alto que el costo de una habitación -inclusive de un apartamento completo- a largo plazo.

Del Castillo identifica algunos problemas adicionales que trae consigo el crecimiento de Airbnb: “El mercado falsamente sube de precio, no porque los que pueden vivir ahí lo pueden pagar, sino porque se están subsidiando con cuartos en sus unidades alquilados a corto plazo a precios mucho más altos de lo normal”.

También, los propietarios prefieren tener a inquilinos de corto plazo que pagan mucho más que a inquilinos de largo plazo, disminuyendo la oferta a personas locales que podrían hacer de ese su hogar y su vecindario. “Se crea una población transitoria sin sentido de pertenencia o de comunidad con su vecindario, a la que no le preocupa mantenerlo limpio o bonito, porque no lo siente suyo”, explica Del Castillo. "Entonces estas personas no están pagando el mismo nivel de impuestos que paga un hotel y están utilizando nuestros espacios y nuestra comunidad de la misma manera. Por lo tanto, nosotros como municipio tampoco estamos recaudando los impuestos que deberíamos estar percibiendo”.

Para Del Castillo hace falta una regulación, como otras que han sido planteadas en Alemania o España, o inclusive en otras ciudades de Estados Unidos. En octubre de 2016, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, declaró que era ilegal alquilar viviendas en Nueva York en Airbnb para estancias de menos de 30 días. De hecho, el proyecto de ley llegó a ilegalizar la publicidad de dichas viviendas en alquiler. Del mismo modo, los legisladores de San Francisco intentaron frenar el uso de Airbnb limitando el número de días que los anfitriones pueden compartir sus hogares a solo 60 por año.

Las razones de las regulaciones parecen estar relacionadas con argumentos a favor de la comunidad. Pero no todo es color de rosa.

“Si bien estas nuevas leyes se comercializan como orientadas a la comunidad, a menudo están respaldadas por intereses adinerados”, publicó un reportaje publicado a principios de noviembre en Harvard Political Review. “Marriott International, Hilton Worldwide y Hyatt Hotels, corporaciones que han sido superadas por Airbnb en términos de valor de mercado y cantidad de habitaciones, son miembros de American Hotel and Lodging Association. La Asociación se ha atribuido el mérito de empujar legislaciones anti-Airbnb y ha delineado un plan formal para combatir los alquileres a corto plazo al "[garantizar] una legislación integral en mercados clave de todo el país”.

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