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No dejes que la culebrilla te ataque… como me atacó a mí


A los 64 años, estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para asegurarme que el primer encuentro con el herpes zóster también haya sido el último.

Bruce Horovitz | Kaiser Health News | 11/21/2017, 8:03 p.m.
No dejes que la culebrilla te ataque… como me atacó a mí
Bruce Horovitz y su esposa, Evelyne, con sus hijas Rebecca (izq.) y Rachel. Estaban de vacaciones cuando sufrió un brote atípico de culebrilla que afectó su oído medio. | Foto familiar

La complicación más común de la culebrilla es la neuralgia postherpética (NPH), un dolor severo en las áreas en donde aparece la erupción de la culebrilla. Aproximadamente una de cada 5 personas con herpes zóster tendrá NPH, estiman los CDC. El riesgo también aumenta con la edad.

Tenía 59 años cuando el herpes zóster me golpeó. Sentía clavos en mi cabeza. Mi cuerpo estaba demasiado débil, no parecía yo. Y a mi cerebro le costó mucho procesarlo.

Pero no fui el único sorprendido. Mi médico no vio la erupción reveladora que típicamente viene con el herpes porque no era visible. Soy un nadador y, en ese momento, esa pequeña erupción se escondió detrás de la cerilla del oído. El doctor intentó, pero no pudo, quitar la cera, por lo que no logró observar todo el oído. No sospechó que se trataba de culebrilla, y me dijo que tomara ibuprofeno tres veces al día y acetaminofeno, según fuera necesario, y que descansara. No logró diagnosticar mi forma no convencional de culebrilla en el oído medio que afecta solo a 2 de cada 1.000 pacientes con el virus.

El herpes zóster es causado por el virus del herpes zoster (como ya dijimos, no tiene relación con el herpes genital). Después de un ataque de varicela, el virus permanece inactivo en el cuerpo durante décadas y reaparece cuando el sistema inmune es menos fuerte más adelante en la vida. El estrés también puede jugar un papel en el inicio, aunque eso no está clínicamente probado, dice Sampathkumar.

El herpes zóster sigue afectándome, cinco años después del brote inicial. Por un lado, estoy agotado, tanto física como mentalmente, a las 10 de la noche. Peor aún, vivo con un pitido agudo y sin parar en mi oído derecho, una afección conocida como tinnitus, que aprendí a ignorar.

También aprendí cómo colocarme de manera estratégica en una sala, auto o mesa para poder escuchar bien. Aprendí el delicado arte de apuntar mi oreja izquierda hacia quien está hablando, como un policía apuntando con su pistola de radar a los conductores veloces.

Además del ataque de la culebrilla, hay otras cosas que las personas de 50 años o más pueden hacer para evitar un brote. Sampathkumar sugiere prestar mucha atención a tres aspectos fundamentales: sueño amplio, ejercicio regular y buena nutrición.

Eso ha funcionado para mí, por ahora. Los médicos dicen que la culebrilla puede regresar, aunque es poco probable.

A los 64 años, estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para asegurarme que el primer encuentro con el herpes zóster también haya sido el último.


La cobertura de KHN de los problemas del final de la vida y las enfermedades graves es apoyada en parte por la Gordon and Betty Moore Foundation.

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