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La marca del zika: mamá hispana cuenta el dolor de tener una beba con microcefalia


Cuando María Ríos, de 20 años, dio a luz en enero, lo primero que se fijó fue en la cabeza de su bebe.

JoNel Aleccia | Kaiser Health News | 6/14/2017, 12:34 a.m.
La marca del zika: mamá hispana cuenta el dolor de tener una beba con microcefalia
Aryanna Guadalupe Sánchez-Ríos, de tres meses de edad, descansa sobre la falda de su madre el 3 de mayo de 2017. | Heidi de Marco/KHN

LACEY, Washington. — Lo primero que María Ríos chequeó cuando su hija nació en el Providence St. Peter Hospital en enero, fue la cabeza de la beba.

Había estado aterrada por las fotos que veía por internet, bebés en Brasil y en Puerto Rico cuyos cráneos se veían deformes, devastados por el virus del zika que se diseminaba por Latinoamérica.

Días antes, los doctores en los Estados Unidos le habían dicho a Ríos, una mamá primeriza de 20 años, que estaba infectada con el zika, y que era muy probable que hubiera contraído el virus por la picadura de un mosquito cuando visitó a sus padres en Colima, México, el verano pasado.

Ríos quiso desesperadamente que estuvieran equivocados.

“Vi que los bebés tenían cabezas chatas”, recordó. “Y que tenían problemas para comer, ver, hablar, caminar. Que tenían convulsiones. Solo pude exclamar: ‘O, Dios mío’”.

Pero cuando nació Aryanna Guadalupe Sánchez-Ríos —con 5 libras y 10 onzas, y una capa de pelo negro y lacio— fue claro que los miedos de Ríos se habían vuelto realidad. La cabeza de la beba era mucho más pequeña de lo normal —27 cm en vez de los 35 cm normales— una condición conocida como microcefalia. Un ultrasonido anterior había mostrado extensos depósitos de calcio en el cerebro, más señales del daño del zika, dijeron los médicos.

María, ciudadana estadounidense, fue infectada con el virus Zika transmitido por mosquitos mientras vivía con su esposo y sus padres en Colima , México, el año pasado.

Heidi de Marco/KHN

María, ciudadana estadounidense, fue infectada con el virus Zika transmitido por mosquitos mientras vivía con su esposo y sus padres en Colima , México, el año pasado.

Así y todo, Ríos se negó a perder las esperanzas. Para ella, la cabeza de Aryanna “no era realmente chata”, solo pequeña, contó. Pruebas de la vista mostraron cicatrices en el centro de las retinas, una posible señal de pérdida de la vista causada por el virus. Pero Ríos está segura de que los ojos grandes y pardos de su beba ya rastrean la luz y el movimiento.

“Yo solo quiero que ella esté bien”, dijo.

A pesar de las alertas de los doctores y los datos médicos, la joven mamá se mantiene optimista, sosteniéndose en su profunda fe católica para construir una vida con su hija. Hasta el 23 de mayo, Aryanna era una de los 72 bebés nacidos en los estados de Estados Unidos y en Washington, DC, con defectos de nacimiento relacionados con el zika.

Otros ocho abortos espontáneos se han atribuido a esta infección, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que mantiene actualizaciones periódicas.

Aryanna, quien nació a finales de enero, y los otros bebés, son el centro de los esfuerzos de oficiales de los Estados Unidos para monitorear los efectos de largo plazo de la devastadora epidemia, a medida que comienza una nueva temporada para el peligroso mosquito.

“Muchas personas piden milagros”, dijo Ríos, quien colocó un brazalete de cuentas con un amuleto de la Virgen María en la muñeca izquierda de su hija. “Siento como si tuviera que indagar profundo en su corazón”.

Hasta ahora, Ríos está entre las cerca de 1,900 mujeres embarazadas en los estados y el Distrito de Columbia con evidencia de laboratorio de posibles infecciones por zika, según los CDC. Unas 1,600 han completado sus embarazos.

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