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Aterrizaje suave (por ahora)


La palabra final la tendría la Corte Suprema. Por ahora los abogados dicen que tenemos que observar y esperar

Joshua Eaton - BINJ | 2/10/2017, 11:34 a.m.
Aterrizaje suave (por ahora)
Los viajeros fueron recibidos con flores y carteles de bienvenida en el aeropuerto Logan de Boston | Joshua Eaton

Este artículo fue producido en colaboración con el Boston Institute for Nonprofit Journalism y traducido al español por El Planeta Media.


En el aropuerto Logan se vivió un fin de semana de alivio después de una semana caótica.

Azi Torkamani estaba escéptica cuando escuchó que la orden de una corte federal en Massachusetts había bloqueado temporalmente la prohibición de viajar por 90 días que el presidente Trump había impuesto a siete países de mayoría musulmana, incluyendo Irán. La mamá de Torkamani, Ehteram Alian, de 67 años, estaba a medio camino entre Irán y Washington D.C. cuando la orden de Trump la dejó varada en el aeropuerto de Estambul por 14 horas. “Fue el peor día de mi vida”, dijo Alian en farsí mientras Torkamani traducía.

Para hacer las cosas más difíciles, Torkamani está en la semana 38 de embarazo esperando su primer niño y dice que necesita a su mamá para que la ayude con el bebé mientras ella trabaja largos turnos como médico residente. Por eso Torkamani y su esposo decidieron intentar otra ruta, esta vez hacia Boston.

Era arriesgado. Torkamani estaba preocupada de que su madre terminara varada otra vez en el trayecto Tehran- Frankfurt-Boston o que fuera detenida e interrogada una vez que aterrizara en el aeropuerto Logan. Y siempre había el riesgo de que Torkamani diera a luz durante la manejada de seis horas desde su hogar en Syracuse, Nueva York. Pero mientras la familia se abrazaba la tarde del sábado por primera vez en un año, Alian mostraba una amplia sonrisa.

“Estoy tan feliz”, dijo. “Estoy muy, muy feliz”.

Cientos de viajeros que habían sido originalmente bloqueados, como Alian, aparecieron en el aeropuerto Logan durante el fin de semana, ansiosos por ver a sus familiares o comenzar una nueva vida en los Estados Unidos después de días de andarse preguntando si serían admitidos antes de que sus documentos de viaje expiraran.

En una mesa llena de documentos, posters y caramelos recibidos como donación, abogados voluntarios hablaban con familiares de los viajeros para asegurarse de que sus parientes pasaran por la aduana y que los oficiales de inmigración honraran las órdenes de la corte. Entretanto, los familiares de los que llegaban recibían a sus parientes con ramos de flores, y otros desconocidos los animaban y mostraban carteles de bienvenida.

Todo era alivio después de un significativo nivel de incertidumbre. Trump firmó la excluyente orden ejecutiva el 27 de enero. La noche siguiente, mientras miles protestaban en aeropuertos a lo largo del país, un juez federal en Brooklyn aplazó la orden a nivel nacional, bloqueando al Departamento de Protección de Fronteras y Aduanas de los Estados Unidos para que no puedan usar la orden para deportar a nadie.

Mientras tanto, en una dramática audiencia que duró toda la noche en una sofocante sala de tribunal en Boston, dos jueces federales firmaron un aplazamiento de siete días previniendo detenciones y deportaciones. A pesar de estas órdenes, muchas aerolíneas no dejaron abordar rumbo a EE.UU. a pasajeros de los países que estaban prohibidos hasta el día 2 de febrero cuando Lufthansa anunció que dejaría viajar a los afectados en aviones que vayan hacia Boston. Mientras las noticias se regaban, la gente varada por la prohibición de viaje comenzaba a inundar el aeropuerto Logan. Sin embargo, al día siguiente un juez declinó extender la orden de aplazar la medida en Massachusetts.

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