Quantcast

Los héroes anónimos del Prudential Center


En un mundo paralelo al de compradores, turistas y poderosos ejecutivos coexisten también trabajadores de limpieza que mantienen operando al icónico edificio

Noé Álvarez - Especial para El Planeta | 12/4/2017, 5:53 p.m.
Los héroes anónimos del Prudential Center
Un hombre limpia los cristales de una puerta en el Prudential Center | Foto: Noé Álvarez

La conocemos muy bien. Se puede ver desde todo Boston. El viernes 3 de noviembre visité la Torre Prudential.

En el complejo, un espacio muy limpio y con la comodidad de un ambiente regulado por aire acondicionado o calefacción, entre una fila de laureles de Malasia, y el color blanco reluciente del mármol que envuelve pisos y paredes, me siento a pensar: ¿Cuáles son las diferentes formas en que los latinos contribuimos a Boston?

La sombra de la torre se acuesta sobre el verdeante jardín sur del complejo, junto a las de los rascacielos del Sheraton Hotel y el One-Eleven. Elegantes estructuras que penetran los cielos como dagas y que marcan el epicentro de Boston. Afuera, el viento estremece las plantas del jardín y golpea la cara de un hombre vestido de blanco quien saca la basura. Al lado de él hay un estatua con adornos de Navidad, mientras el gentío con bolsas de compras parece salir como hormigas de tiendas como Barnes and Noble, Microsoft, Tesla, Gucci, Lord and Taylor, y otras. Sin duda, la temporada de Navidad ha empezado. En la distancia hay otros hombres de blanco—más janitors, en plena acción, ejecutando varios quehaceres de limpieza. Ellos son los trabajadores inmigrantes del Prudential Center.

El clac de tacones, la amistosa charla de visitantes, el sonido de las cocinas, y el eco de todo lo que es el comercio convergen en un elegante caos dentro del Prundential Mall. Todo se ahoga en la música jazz que toca el sistema de audio del edificio en el fondo. Esta es parte de la vida dentro un centro comercial. Hay toques de olor de café. Después de un momento, cierro mis ojos para callar el tumulto y bloquear las señalizaciones y anuncios atrevidos que urgen por mi atención. Me distraen de lo que vine a hacer: sumergirme en el mundo del personal de limpieza y lograr interactuar con ellos.

Cuando abro mis ojos, miro hacia arriba, sobre el montón de vidrio elevado por encima de mí y reflejando al cielo azul de Boston: 750 pies de cemento, poder, y prestigio. Un mega espacio de uso-mezclado, y oficinas llenas de gente de alto calibre—abogados, inversionistas, y empresarios de alcance global. Personas quienes pertenecen a organizaciones como MFS Investment Strategies, Ropes and Gray LLP—una empresa de alto rango conocida por sus transacciones prominentes de miles de millones de dólares y sus abogados notables.

Un indigente en el Prudential Center

Un indigente en el Prudential Center

Pero aquí también hay personas quienes se doblan como pretzels dentro esquinas cálidas junto a la estación MBTA Prudential. Personas sin hogar. Uno de estos hombres menos afortunados que la mayoría de los ciudadanos del Prudential, guarda su carrito lleno de bolsas con basura.

Se joroba sobre un celular y se lo pone en su oído. También él tiene llamadas que hacer.

Una hoja de una de las plantas decorativas cae junto a mí y es tragada por un vehículo automático de succión de basura y una escoba. A cargo de esta labor está un hombre con camisa blanca, corbata negra y guantes de látex. Una botella de spray y una insignia de identificación cuelgan en su cadera. Su walkie-talkie suena con voces en español. Es un janitor que pidió ser identificado como Fernando (nombre ficticio). Su origen: República Dominicana. Sus ojos no parecen verme mientras hablamos pues está preocupado con asuntos relacionados al polvo y escombros.

Also of interest