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¿Es posible que un nazi cambie de ideas?


Qué hay en la mente de alguien que odia

Sharon Jayson | Kaiser Health News | 8/25/2017, 4:26 p.m.
¿Es posible que un nazi cambie de ideas?
Los que estudian el comportamiento humano atribuyen el discurso del odio más a los problemas profundos de personalidad que a una enfermedad mental diagnosticable. | Lydia Zuraw/KHN

Tony McAleer participa de la marcha “Fight Supremacy! Boston Counter-Protest & Resistance Rally”, en Boston, el 19 de agosto. McAleer fue durante 15 años reclutador para White Aryan Resistance antes de ser uno de los fundadores de la organización sin fines de lucro Life After Hate.

Melissa Bailey/KHN

Tony McAleer participa de la marcha “Fight Supremacy! Boston Counter-Protest & Resistance Rally”, en Boston, el 19 de agosto. McAleer fue durante 15 años reclutador para White Aryan Resistance antes de ser uno de los fundadores de la organización sin fines de lucro Life After Hate.

Los gritos de ¡"nazis, váyanse a casa!" y "¡vergüenza! ¡vergüenza!" tensaban el aire cuando Angela King y Tony McAleer se unieron a otros manifestantes en la protesta por la “libre expresión” en Boston el fin de semana del 19 de agosto.

Ellos no gritaron. Sus carteles hablaban por ellos: "Hay vida después del odio".

McAleer y King lo saben por experiencia propia porque ellos mismos fueron jóvenes extremistas, antes de fundar la organización sin fines de lucro Life After Hate para ayudar a ex supremacistas blancos a reiniciar sus vidas. Oírlos hablar de sus pasados ​​insinúa lo que puede estar en la mente de aquellos que se unen a grupos marginales de extrema derecha, cuyas acciones han encendido furiosas pasiones a lo largo del país. ¿Qué piensa la gente cuando vomita odio? ¿Son todos verdaderos creyentes? Es más, ¿cómo una persona llega a ser así?

Los descubiertos rostros estadounidenses de la supremacía blanca y el neonazismo se transmitieron por televisión y por Internet para que todos pudieran verlos en la marcha "Unite the Right" en Charlottesville, Virginia, que terminó con violencia y con una persona muerta. Las fuerzas que los atrajeron no son nuevas.

Hay 917 grupos de odio conocidos en los Estados Unidos, un número que ha ido aumentando en los últimos dos años, según datos del Southern Poverty Law Center. El centro atribuye la tendencia en parte a los puntos de vista extremistas expresados durante la campaña presidencial de 2016.

Pero la gente no percibe las creencias de los grupos extremistas de la misma manera. El término "alt-right", que se refiere a un grupo poco organizado que se desarrolló en respuesta al conservadurismo tradicional, y se ha asociado con el nacionalismo blanco y el antisemitismo, ya era desconocido para la mayoría de estadounidenses a finales de 2016, según una encuesta del Pew Research Center. Y la familiaridad aumentó según la educación del encuestado: cerca de tres cuartos de los que tenían estudios de postgrado reconocieron el término, al igual que alrededor del 60% de los graduados universitarios. Entre los que sólo tenían educación secundaria, cerca de un tercio había oído el término.

Los que estudian el comportamiento humano atribuyen el discurso del odio más a los problemas profundos de personalidad que a una enfermedad mental diagnosticable. Pero también están intrigados por cómo el movimiento de la supremacía blanca está cambiando en el siglo XXI. Los conocidos símbolos racistas de túnicas blancas y capuchas, o cabezas afeitadas y antorchas, han dado paso a una apariencia más sutil para la generación del milenio. Con tensiones cada vez mayores, hay un renovado interés en explicar cómo las mentes derivan hacia el odio.

"Sentí poder donde me sentía impotente. Tuve un sentimiento de pertenencia donde me sentía invisible", dijo McAleer, de 49 años, sobre su atracción hacia el nacionalismo blanco que lo llevó a pasar 15 años como reclutador de skinheads y organizador de la White Aryan Resistance.

Angela King participa de la marcha en contra del odio en Boston el 19 de agosto. King, ex neo nazi, fue condenada a tres años de cárcel cuando tenía 23 por un crimen de odio. Es co fundadora de Life After Hate.

Melissa Bailey/KHN

Angela King participa de la marcha en contra del odio en Boston el 19 de agosto. King, ex neo nazi, fue condenada a tres años de cárcel cuando tenía 23 por un crimen de odio. Es co fundadora de Life After Hate.

"Me golpearon a diario entre mis 10 y 11 años en una escuela católica para varones", contó McAleer, quien era un niño de clase media de Canadá, lo que le dejó con "un poco saludable sentido de identidad".

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