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¿Por qué las personas no hacen planes para el final de la vida?


No todo el mundo está tan motivado para abordar estos temas. Aunque se han promovido directrices anticipadas durante casi 50 años, sólo un tercio de los adultos estadounidenses las prepara

Michelle Andrews, Kaiser Health News | 8/9/2017, 2:42 p.m.
¿Por qué las personas no hacen planes para el final de la vida?

Antes de partir hacia Irak, en 2003, el reservista del Ejército Don Morrison llenó formularios militares para dejar instrucciones sobre adónde enviar su cuerpo y sus pertenencias en caso de morir en combate.

"Pensé, wow, ésta es la muerte frente a tu cara", recordó Morrison, ahora de 70 años.

Con su atención enfocada en cómo las cosas podrían terminar mal, Morrison pidió a su abogado que redactara una "directiva anticipada" para describir qué atención médica quería, o no quería, en caso que no pudiera tomar sus propias decisiones.

Un documento, llamado típicamente testamento vital, explicaba las preferencias de Morrison para tratamiento médicos que mantienen a la persona con vida, como ventiladores y tubos de alimentación. El otro, llamado un procurador de la salud o un poder de atención de salud, nombró a un amigo para tomar decisiones de tratamiento en su nombre si él quedaba incapacitado.

No todo el mundo está tan motivado para abordar estos temas. Aunque se han promovido directrices anticipadas durante casi 50 años, sólo un tercio de los adultos estadounidenses las prepara, revela un estudio reciente.

Las personas con enfermedades crónicas sólo tuvieron una probabilidad ligeramente mayor que las personas sanas de documentar sus deseos.

Para el análisis publicado en la edición de julio de Health Affairs, los investigadores revisaron 150 estudios publicados entre 2011 y 2016 que informaron sobre la proporción de adultos que completaron las directrices anticipadas, centrándose en los testamentos de vida y los documentos de poder de abogados sobre la atención de salud.

De casi 800.000 personas que documentaron los estudios, 36.7% completaron algún tipo de directiva anticipada. De ellos, el 29,3% completó testamentos de vida, el 33,4% tuvo apoderados de atención de salud y el 32,2% fueron "indefinidos", lo que significa que el tipo de directiva anticipada no se especificó o se combinó las dos.

Las personas mayores de 65 años fueron significativamente más propensas a completar cualquier tipo de directiva anticipada que las más jóvenes, 45.6% frente a 31.6%. Pero la diferencia entre las personas sanas y las que estaban enfermas fue mucho menor, 32.7% comparado con 38.2%.

En enero de 2016, el Medicare comenzó a reembolsar a los médicos para que aconsejaran a sus pacientes sobre la planificación en avanzada de la atención de salud.

Este estudio no incorpora ningún dato de esos cambios. Por el contrario, puede servir como un punto de referencia para medir la mejora, dijo la doctora Katherine Courtright, autora principal del estudio e instructora de medicina en cuidado pulmonar y atención crítica en la Universidad de Pennsylvania.

Hay muchas razones por las que las personas son renuentes a firmar un testamento en vida. Los formularios varían dependiendo del estado, pero generalmente piden a las personas que especifiquen qué intervención médica quieren bajo diversas circunstancias.

"Muchas personas no firman directivas anticipadas porque se preocupan de que no van a recibir ningún tipo de atención si dicen que no quieren [reanimación cardiopulmonar]", dijo Courtright. "Se convierte en este documento muy aterrador en el que dicen: 'Déjame morir'".

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