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Cómo descongelar una tubería y cómo evitar que se congele


2/15/2016, 2:26 p.m.
Cómo descongelar una tubería y cómo evitar que se congele

El agua se puede congelar en las tuberías de las casas debido a problemas en las llaves, a un termostato descompuesto o a la aislación inadecuada.

Lo que es peor, el agua congelada puede romper la tubería y causar daños mayores. Comienza por buscar rajaduras y tuberías partidas y, de ser necesario, encuentra la llave de paso a fin de prevenir una inundación.

Si el problema no llegó a tanto, aplica calor leve o aislantes para descongelar las tuberías.

Tras descubrir que la tubería se ha congelado, el primer paso es determinar el o los tramos exactos donde se ha formado algún tapón de hielo. Para ello, basta con abrir los grifos de la casa uno por uno. Donde el agua no fluya ahí habrá un tapón.

Cuando se haya detectado el origen del problema, existen varias alternativas para descongelar la tubería. Una es aplicar el calor de un secador de pelo sobre ella. Es la forma más sencilla y "limpia", pero si es en un espacio exterior, la tarea se puede complicar por la necesidad de llegar con un alargador hasta allí (a menos que sea un secador inalámbrico).

Un método más tradicional consiste en empapar un paño en agua caliente y luego apoyarlo sobre la superficie de la tubería. Una variante es colocar el paño seco o apenas húmedo sobre la cañería y luego verter el agua caliente sobre él.

También existe la opción de emplear un soplete de gas sobre la tubería. Si bien con este recurso se logran los resultados deseados con mayor rapidez, presenta algunos riesgos ante los cuales conviene extremar los cuidados.

La llama del soplete debe estar en constante movimiento y nunca aplicarse de manera fija en un mismo punto de la tubería, ya que podría romperla. Desde luego, su uso está limitado a tuberías metálicas y no puede utilizarse en tuberías de plástico o PVC.

Cómo actuar cuando las tuberías sufren roturas

Existe un peligro importante: que las tuberías se resquebrajen o cuarteen durante el tiempo que estén congeladas. No es extraño que esto suceda, dado que, cuando se congela, el agua se expande. Esto puede afectar al material no solo porque un bloque de hielo presione hacia fuera las paredes de una tubería, sino también a nivel microscópico, ya que al congelarse, las partículas de agua que ocupaban muy pequeñas ranuras de la tubería pueden acabar por ocasionar daños.

Si se detecta una rotura, se debe cerrar la llave de paso correspondiente para evitar que se produzcan pérdidas. Además, las filtraciones provocarían que las grietas aumentaran su tamaño, agravando el problema. Si por algún motivo no es posible cerrar la llave, se debe envolver la tubería con un trapo para reducir las pérdidas y, en cualquier caso, llamar a un fontanero para que acuda lo antes posible.

Cómo prevenir que las tuberías se congelen

El método más básico para prevenir la congelación es, siempre que los grifos no se usen durante un tiempo prolongado, cerrar las llaves de paso y hacer correr toda el agua para que las tuberías queden vacías. Cuanta menos agua haya presente, menos posibilidades habrá de que se congele.

Otro método para prevenir el congelamiento de las tuberías consiste en recubrirlas con un material aislante, como lana de fibra de vidrio, recubierto a su vez por una tela gruesa o una lámina de plástico o goma. Este material ofrece una protección importante y su presencia puede ser fundamental para evitar que el agua en el interior de la tubería se convierta en hielo.

Fuente: consumer.es

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