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¿Césped Tóxico? Crece un movimiento en contra de la grama sintética

El Planeta presenta en exclusiva la versión en español de un trabajo de investigación del New England Center for Investigative Reporting
En Medway, un grupo pequeño pero fuerte de padres de familia están presionando para que se instalen letreros de advertencia cerca de canchas artificiales recientemente construidas. Los letreros advertirían sobre los supuestos riesgos a la salud que representan los gránulos de caucho que acolchonan las canchas de grama sintética.

En Medway, un grupo pequeño pero fuerte de padres de familia están presionando para que se instalen letreros de advertencia cerca de canchas artificiales recientemente construidas. Los letreros advertirían sobre los supuestos riesgos a la salud que representan los gránulos de caucho que acolchonan las canchas de grama sintética.

Este artículo fue traducido por Tibisay Zea para El Planeta y autorizado por el New England Center for Investigative Reporting, una organización de noticias independiente y sin fines de lucro con sede en Boston University y WGBH News. La versión original fue escrita por la reportera Jenifer McKim y Christina Jedra. Jenifer habla español y puede ser contactada en jmckim@bu.edu. Su cuenta de Twitter es @jbmckim.


Los campos de césped artificial, que son acolchados con neumáticos triturados reciclados y que cada vez son más buscados para cubrir complejos deportivos de Estados Unidos, están recibiendo serias críticas relacionadas con la salud.

La semana pasada en Swampscott, la alcaldía aprobó un proyecto para instalar un nuevo campo deportivo sintético con arena de sílice, un producto más caro que es promocionado como una alternativa no tóxica a los pequeños perdigones de goma o migas de caucho, presentes en miles de campos artificiales en Massachusetts y toda la nación.

En Medway, un pequeño pero influyente grupo de padres está presionando para instalar señales de advertencia cerca de los campos de césped artificial que informen a los padres sobre los presuntos riesgos sanitarios que tienen las piezas de goma tamaño hormiga que amortiguan el césped sintético brillante.

Y en Concord, más de 750 residentes asistieron a una acalorada reunión comunitaria en abril para debatir un plan para suspender por dos años el uso del césped artificial. La batalla la perdieron los opositores de las migas de goma, pero al menos abrieron el debate y dejaron a muchos con energía para empujar un referéndum estatal.

Cada vez más ciudades de Massachusetts –y de muchos lugares en todo el país– están debatiendo costosos planes para construir nuevos campos de césped artificial o remodelar los antiguos, y los entusiastas del deporte que defienden los campos verdes y brillantes por su durabilidad y fácil mantenimiento se están preparando para una nueva oposición a la miga de caucho, compuesta por padres de jugadores jóvenes de fútbol, lacrosse y fútbol americano.

Los gránulos, compuestos por trozos de neumáticos triturados, se utilizan para amortiguar los campos y anclar el césped sintético, y pueden contener conocidas sustancias cancerígenas como el arsénico o el benceno, y otras también nocivas como el plomo, según un informe de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés).

A medida que aumenta la oposición, algunos también consideran que el uso del caucho para hacer césped traería un problema serio de basura, y se preguntan qué van a hacer las ciudades con las miles de libras de neumáticos triturados si el asunto llega a un punto de inflexión. El impulso de la preocupación ha llevado al congreso de California a considerar una legislación que prohíbe el uso de fondos estatales para construir nuevos campos con neumáticos reciclados, y que requiere que pueblos y ciudades examinen alternativas más limpias antes de lanzar un nuevo proyecto. El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles y el Departamento de Parques de la ciudad de Nueva York ya han dejado de construir nuevos campos con polvo de neumático, basándose en preocupaciones sobre el contenido de plomo.

Los defensores del césped artificial alegan que hay varios estudios que indican que los campos son seguros, mientras que los críticos sostienen que no hay pruebas concluyentes que demuestren tales afirmaciones y que esa espera de pruebas definitivas deja a los niños sin protección ante un peligroso problema de salud.

Según una encuesta realizada por el New England Center for Investigative Reporting (NECIR) a empresas de construcción de campos deportivos, en la década pasada se han hecho más de 300 estadios de grama artificial, los cuales se están convirtiendo en una alternativa deportiva codiciada para los jóvenes atletas en ciudades de Boston a Attleboro, y de New Bedford a Springfield.

Los atletas que juegan en estos campos están bien familiarizados con los gránulos negros: un spray que a menudo se esparce cuando las pelotas rebotan o cuando los niños corren, y que se mete en los tacos de los zapatos, llega a los hogares y se mezcla con la ropa después de la práctica.

En una reciente tarde de primavera en Medway, un grupo de niñas de cuarto grado jugó en un nuevo campo de césped artificial de la ciudad, y comentaron acerca de las partículas negras que volaban en el aire mientras corrían, y se adherían a sus medias. Una chica dijo que los granos se pegaban a su botella de agua; otra admitió que se tragó accidentalmente una pastilla. "Sabe mal”, dijo.

"Los padres están enviando a sus hijos a estos sitios a ciegas", protestó Tracy Stewart, una madre de Medway que forma parte de un grupo que se opuso a los campos en su ciudad, que tiene 13.000 habitantes. Según dijo, no está dispuesta a dejar que su hija juegue en césped artificial: "Cuando estás hablando de algo que dice que contiene carcinógenos, no estoy dispuesta a asumir un riesgo".

El Departamento de Salud Pública de Massachusetts entró en el debate de nuevo en marzo, y emitió una carta de ocho páginas que detalla estudios científicos recientes que minimizan las preocupaciones sobre el riesgo de cáncer. Suzanne K. Condon, comisionada asociada y directora de la Oficina de Salud Ambiental, escribió que "la literatura científica continúa sugiriendo que la exposición a los campos de césped artificial por lo general no tiene efectos en la salud".

Pero también dice que el estado recomienda "sentido común" para minimizar la exposición a las sustancias químicas que pueden estar en el polvo de neumáticos, incluyendo lavarse las manos después de jugar, y sacarse los zapatos antes de entrar en la casa.

Sin embargo, Condon dijo al NECIR que no aprueba que se publiquen señales de advertencia en las ciudades, ya que generan una alarma innecesaria: "No creemos que existe un riesgo para la población general. Ni siquiera creemos que hay un efecto apreciable para los niños pequeños".

La carta del estado provocó una rápida respuesta por parte de una organización no lucrativa con sede en Connecticut, que está presionando para lograr una prohibición nacional del césped sintético hasta se hagan más estudios. David Brown, director de toxicología y salud pública para Environment and Human Health, Inc., advirtió que a medida que se invierta más en campos artificiales, será más difícil para los funcionarios estatales y locales cambiar su postura respecto al tema, incluso si la nueva información demuestra que la sustancia es realmente dañina para la salud.

"Se está realizando un experimento natural en el que miles de niños están siendo expuestos a la goma en los campos de juego”, dijo Brown, ex jefe de epidemiología ambiental y salud ocupacional del Departamento de Salud de Connecticut. "Dadas las altas apuestas, es prudente tomar medidas para proteger a los niños de este peligro conocido, en lugar de esperar a obtener una evidencia definitiva".

Las preocupaciones se habían cocido a fuego lento durante años, pero se calentaron a nivel nacional el pasado otoño con la noticia de que Amy Griffin, una asistente de entrenamiento de fútbol de la Universidad de Washington había reunido una lista de porteros de fútbol -atletas que ella cree que están más en contacto con el polvo de neumático- enfermos de cáncer, sobre todo linfomas relacionadas con la sangre. A finales de abril, Griffin dijo que su lista había crecido a 79 porteros en todo el país, además de otros 59 atletas que juegan en césped.

La grama sintética es muy solicitada porque las ciudades y escuelas públicas están construyendo más y más campos deportivos para satisfacer el creciente número de jóvenes deportistas. El número de campos ha aumentado a más del doble en todo el país desde el año 2009 -de 4.500 a 11.000- y el polvo de neumático se utiliza en el 98 por ciento de ellos, según la EPA y el Synthetic Turf Council, una organización con sede en Georgia.

Sus defensores argumentan que los campos de césped son más baratos que las opciones naturales, pues no requieren riego, poda ni fertilizantes. Alrededor de 25.000 neumáticos se utilizan para crear un campo de fútbol a un costo que oscila entre US $750.000 y $900.000, a los que se añaden unos $5.000 en gastos anuales de mantenimiento, de acuerdo con FieldTurf, una empresa ubicada en Montreal que ha construido 7.000 campos en Norteamérica desde mediados de 1990.

Robert Pearl, director deportivo de Medway High School, dijo que la mayoría de las escuelas que participan en su liga construyeron campos sintéticos durante la última década. Funcionarios de otras comunidades que no lo han hecho -incluyendo Millis, Norton y Sharon- han visitado el proyecto de Medway, dijo. Pearl opina que los nuevos campos no sólo son excelentes para los atletas, sino también son una alternativa ecológica. El Synthetic Turf Council se jacta de afirmar que el uso de polvo de neumático en los campos y jardines ha mantenido más de 105 millones de neumáticos usados fuera de los vertederos. "Yo lo veo como muy bueno para el medio ambiente", opinó Pearl.

Pero otros temen que la gente se arrepienta cuando sea la hora de limpiar los campos, cuya vida útil es de alrededor de ocho años. "Estamos posponiendo un enorme problema de residuos sólidos", dijo Kyla Bennett, directora regional de la organización sin fines de lucro Public Employees for Environmental Responsibility.

De hecho, algunas ciudades como Worcester ya están analizando qué hacer con el polvo de neumático tras el envejecimiento de sus campos de césped artificial. El director deportivo de las Escuelas Públicas de Worcester, David Shea, dijo que la ciudad, que está empezando a lidiar con el problema de qué hacer con sus campos que ya tienen 8 años, planea considerar cualquier problema de salud o de tecnología antes de tomar una decisión costosa. "Nos gustaría hablar con todas las partes involucradas", dijo.

Los partidarios citan estudios realizados por grupos gubernamentales como la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo (CPSC por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA), para reforzar las afirmaciones de que los campos son seguros. Sin embargo, cinco años después del estudio que publicó en 2008 CPSC titulado "La CPSC encuentra seguro instalar césped sintético en campos y jugar en ellos", la agencia federal emitió una advertencia que señala los límites del estudio, incluyendo el tamaño de la muestra analizada y el hecho de que sólo se estudiaron los niveles de plomo.

Alexander Filip, un portavoz de la CPSC, dijo que la advertencia se añadió para aclarar que el informe no podía "ser utilizado para determinar la seguridad del césped artificial ni de sus componentes".

Del mismo modo, la EPA dio un paso atrás de sus propias garantías de seguridad que había emitido en 2009, y ahora señala en su web que el "carácter muy limitado de este estudio" hace imposible "ampliar los resultados más allá de los cuatro sitios evaluados o llegar a conclusiones más completas sin que se proporcione más datos”.

Laura Allen, secretaria de prensa adjunta de EPA, admitió que el estudio federal tenía la intención de determinar un método de prueba para un estudio más grande, pero que se necesitaba hacer más pruebas. Ella se negó a comentar sobre si la agencia federal tenía previsto llevar a cabo más investigación: "La decisión de utilizar la miga de neumáticos sigue siendo estatal y local".

A medida que el debate se intensifica, más comunidades están buscando alternativas. Tom Younger, administrador de la ciudad de Swampscott, dijo que los funcionarios de la alcaldía apoyaron el plan de rellenar de arena de sus campos para calmar las preocupaciones de salud sobre el polvo de neumático. En febrero, funcionarios de Newburyport también eligieron utilizar la arena, que cuesta cientos de miles de dólares más que los 2.2 millones de dólares que estaban presupuestados para el campo de polvo de neumático, según el Departamento de Parques Newburyport.

La residente de Concord Debbie Barr, quien se opone rotundamente a los campos de grama artificial basándose en preocupaciones financieras, de salud y del medio ambiente, dijo que se sentía alentada por el animado debate que hubo durante la reunión comunitaria el mes pasado, y espera aprovechar la atención para presionar para lograr una prohibición local y en todo el estado.

Barr, quien es miembro de la organización no gubernamental Red de Acción Climática de Concord, dijo que ha estado hablando con los grupos interesados en otras ciudades y quieren ver más investigación. "Tenemos un número de padres que están exgiendo que sus hijos no jueguen en campos de césped artificial”, dijo. "Este es un problema de todo el estado".

¿Qué hay en una cancha de gránulos de caucho?

Algunos compuestos químicos y materiales comúnmente usados en neumáticos que se usan para hacer los gránulos de caucho son:

  • Acetona
  • Arsénico
  • Benzina
  • Cromo
  • Retardantes de la combustión a base de bromo, cloro, flúor y yodo
  • Plomo
  • Mercurio

FUENTE: EPA


Este artículo fue traducido por Tibisay Zea para El Planeta y autorizado por el New England Center for Investigative Reporting, una organización de noticias independiente y sin fines de lucro con sede en Boston University y WGBH News. La versión original fue escrita por la reportera Jenifer McKim y Christina Jedra. Jenifer habla español y puede ser contactada en jmckim@bu.edu. Su cuenta de Twitter es @jbmckim.