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Pep Guardiola comenzó su "guerra" contra Barcelona

Eliminado de la Copa por el Borussia Dortmund en una trágica tanda de penalties, abrumado por la lesión de Robben y temeroso por la de Lewandowski, Pep Guardiola reaccionó este miércoles con su primera jugarreta ante la eliminatoria frente al FC Barcelona. Sabedor de la presencia de no pocos medios desplazados desde España para conocer sus impresiones en el Media day, el entrenador del Bayern suspendió su asistencia sin más explicación y las reacciones en Barcelona no se hicieron esperar.

Guardiola no es un aprendiz en el mundo del fútbol y menos aún en el universo del Barça. Conocía bien, de sobras, la reacción que su decisión provocaría en Barcelona y puso su grano de arena personal en enrarecer un ambiente que ya se espera explosivo. Pep es consciente que su persona levanta mucha admiración en el Camp Nou... Y también un indisimulado rechazo en parte del entorno del club. Y lejos de actuar con la normalidad esperada, de la que siempre ha hecho gala, tiró de la cuerda.

El Bayern lleva una semana instalado en el victimismo. El discurso que hace mención una y otra vez a las lesiones se repite en Múnich y la sufrida por Robben el martes apunta directamente a su entrenador. ¿Por qué forzó su reaparición Guardiola en un partido de tal magnitud? El holandés entró en el campo con el Bayern ganando el partido y sin atender a la opción de resguardar el 1-0 con una opción más conservadora. Y la apuesta, la prueba, le salió al revés.

Ahora en el entorno de la eliminatoria el nerviosismo y victimismo bávaro ocupa de golpe todo el escenario sin considerarse si acaso se equivocó el técnico de manera evidente. Solo falta colocar a Lewandowski en el plano para redondear la tragedia. Y entre todo ello, el personaje que siempre hizo gala de unos modales intachables y de una normalidad aplastante decidió marcar las cartas de la partida.

Porque más allá de la pasión de una eliminatoria sublime, de una batalla futbolística que se sabe ya excepcional en el terreno de juego, el enrarecido ambiente que se adivina en las gradas del Camp Nou entre los entregados a Pep y los que (¿por qué?) le tienen ojeriza puede provocar que la hinchada del Barça no acuda al encuentro con la presión que debiera esperarse.

Guardiola, quien en su día llamo a Mourinho "el puto amo de la sala de prensa" y le señaló de manera evidente como un personaje especialista en trasladar más allá del campo cualquier batalla deportiva, ha cambiado esa táctica de 'normalidad' de la que siempre hizo gala.

Y por mucho que en Barcelona se hayan apresurado a salir a la palestra los que 'disculpan' su actuación, la realidad no esconde que Pep, el mejor entrenador de la historia del Barça, ha tomado conciencia plena de estar en la otra trinchera y está dispuesto a todo con tal de ganar esta guerra.

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