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¿Es Obama el llanero solitario de la reforma migratoria?


Ana Julia Jatar | 11/19/2014, 12:24 p.m.
¿Es Obama el llanero solitario de la reforma migratoria?

La Casa Blanca decidirá muy pronto algo en materia de inmigración. El presidente Obama ha anunciado que dictará un decreto para proteger de una posible deportación a millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos y lo aplaudimos por ello.

Sin embargo, hay tres temas que vale la pena mencionar para colocar en contexto esta anunciada orden presidencial.

¿Por qué después de las elecciones?

En primer lugar queremos cuestionar su momento. Si bien mas vale tarde que nunca, no entendemos las razones políticas por las cuales el presidente se abstuvo de dictarlo antes de las elecciones del pasado 4 de noviembre.

Supuestamente se dejó convencer por varios de sus compañeros de partido quienes temían un impacto negativo en su elección. Ahora bien, luego de la gran derrota que sufrieron los demócratas al ganar los republicanos ambas cámaras y gobernaciones como la de Massachusetts nos atrevemos a decir que quienes así aconsejaron al presidente se equivocaron, y este a su vez cometió un error al hacerles caso.

Y es que pareciera que los políticos de este país no han entendido la importancia de nuestro voto. ¿Es que quienes aconsejaron al presidente no recuerdan que hace dos años Obama ganó su segundo mandato por el voto latino en los estados “morados” o swing states por su postura a favor de los inmigrantes indocumentados? ¿Por qué no fue consecuente con su electorado y actuó en esta materia antes de las elecciones del 4 de noviembre? Quizás hoy esté arrepentido y con razón.

Decreto presidencial vs. reforma legal

El segundo punto que habría que destacar es que los decretos no tienen la estabilidad que poseen las leyes y por ello, más que un decreto presidencial, lo que nos conviene es una reforma legal. Cualquier decreto de Obama podría ser anulado por el próximo presidente o presidenta de los Estados Unidos.

En este sentido hay que recordar que ya existe una Reforma a la Ley de Inmigración que ha sido aprobada por el Senado desde junio del año pasado con una cómoda mayoría de 68 sufragios a favor y solo 32 en contra. Es decir, la propuesta superó cómodamente la mayoría simple de 51 votos requeridos (pues también satisfacía las demandas de mejorar la protección de las fronteras) y el proyecto logró en el Senado el apoyo de ambos partidos representados por un grupo de prestigiosos e influyentes senadores quienes fueron los negociadores.

Por el lado de los demócratas participaron Dick Durbin, Chuck Schumer Bob Menéndez y Michael Bennet y por los republicanos estuvieron John McCain y Jeff Flake, Lindsay Graham y Marco Rubio.

Se esperaba, dada la influencia de estos 8 senadores, que se produjera un proceso difícil pero con resultados favorables para este año. Sin embargo, la propuesta se quedó engavetada en la Cámara de Representantes y nada sucedió. Nos preguntamos entonces: ¿Cómo es posible que con un holgado acuerdo bipartidista en el Senado, el Presidente Obama y el resto del liderazgo demócrata no hayan logrado las alianzas necesarias para que dicha ley fuese también aprobada en la Cámara de Representantes?

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